Jamás perder una nueva oportunidad

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Semanas después de la muerte de Chávez se disputaron la presidencia de Venezuela Nicolás Maduro quien venció con 7.587.579 votos y Henrique Capriles que obtuvo 7.363.980;  apenas 223.599 votos de diferencia,1,5 % sobre los votos válidos emitidos, con una abstención ligeramente por encima del 20 %. Capriles creció unos 800.000 votos con respecto a las elecciones precedentes contra Chávez y Maduro cayó unos 600.000; estuvo cerca la oposición de arrebatarle la presidencia a las fuerzas chavistas-maduristas.

Treinta y dos meses luego, la oposición triunfo cómodamente en las elecciones parlamentarias del 2015 participando con la tarjeta de la MUD que cosechó 7.728.025 votos contra 5.625.248 de los partidos del oficialismo;  2.102.777 votos por encima, unos 8 puntos porcentuales de diferencia  sobre los votos válidos emitidos con una abstención ligeramente por encima del  25 %.

Entonces cambiaron las tornas.

La convocatoria a Asamblea Constituyente en el 2017 fue cuestionada desde la oposición argumentando su ilegitimidad. Sin desmeritar tal juicio, expertos advirtieron en su momento que tal como había sido diseñada la manera de elegir de la Constituyente y visto el sostenido descontento de la población con el gobierno nacional era de esperar que si la oposición participaba podía obtener una nutrida representación en ese cuerpo incluso la mayoría.

Posteriormente, al margen un acuerdo suscrito de seleccionar en primarias su candidato presidencial, la oposición no lo hizo y AD, PJ, VP y UNT decidieron abstenerse en las elecciones presidenciales del 2018. Informaciones confiables cargan a PJ y a VP la responsabilidad de no facilitar la convocatoria a primarias dada las muy altas posibilidades que AD se alzara con la candidatura.

A pesar que era casi unánime la intención de participar en las elecciones parlamentarias de 2020 de las dirigencia de AD y UNT, las presiones de funcionarios de la administración Trump y de los jefes de PJ y VP, provocaron que el denominado G4 llamara a la abstención optando por la extensión del mandato de la Asamblea Nacional electa en el 2015 lo que sabían era inconstitucional. Es de destacar que tal decisión se tomó en una plenaria virtual sin quorum y con apenas una cuarentena de diputados de los 167 electos originalmente. No obstante líderes opositores decidieron postularse a la Asamblea Nacional y 20 resultaron electos a pesar de la falta de recursos, poca organización, escaso tiempo de campaña sumado al llamado a no votar y al creciente desencanto de la población por la clase política.

Necesario es señalar que de haberse mantenido los mismos patrones de votación de las elecciones parlamentarias del 2015 la oposición pudo obtener no menos de 185 de los 277 diputados que se eligieron para el periodo 2021-2026.

Esperar soluciones milagrosas para Venezuela es cuasi criminal: para la recuperación económica que solvente la crisis social y detenga primero, revierta después, el éxodo migratorio es necesario estabilidad política.

Las elecciones regionales y locales son una gran oportunidad que no debe perderse y que sin duda alguna significaría un gran avance en procura de la reconciliación y llegado el caso de la cohabitación, que no es pecado, entre distintos sectores políticos de la vida nacional mientras se transita hacia modelos distintos de gestión gubernamental.

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Vía Luis Eduardo Martínez
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