Dos meses después del doblete sísmico en Venezuela, la crisis humanitaria persiste. En La Guaira, la zona más golpeada, cientos de familias subsisten entre escombros y refugios temporales, enfrentando una precaria falta de servicios básicos mientras intentan rehacer sus vidas a base de donaciones.
Según el balance oficial del 17 de agosto, los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, ocurridos con un intervalo de solo 39 segundos, causaron al menos 6.438 muertes.
El informe también detalla que 6.462 personas fueron rescatadas, 86.358 recibieron atención médica y 59.109 viviendas resultaron afectadas.
De ese total, se contabilizaron 34.680 viviendas habitables, 13.733 con acceso restringido y 10.696 catalogadas como de alto riesgo.
En La Guaira, zona gravemente afectada, cientos de familias subsisten en campamentos establecidos gracias al apoyo de organismos internacionales, el sector privado y el Estado. En estos espacios se han organizado comedores, sistemas de higiene y suministro de agua, además de pequeñas iniciativas económicas para el sustento de la comunidad.
Sector productivo afectado por el doblete sísmico
El 80 % del sector productivo de La Guaira, la más afectada por los terremotos del pasado junio, advierte de una caída de los ingresos tras los sismos, según los resultados preliminares de un estudio compartidos este jueves 20 de agosto a EFE por la Cámara de Comercio del estado.
El análisis incluye la valoración de las áreas aduana y logística, comercio, servicios (hotelería, turismo, transporte y gastronomía, entre otros) e industria.
El 56,2 % de los encuestados reportó una pérdida total de ingresos» y el 23,8 % una disminución superior al 50 %, lo que «compromete severamente la continuidad operativa a corto plazo.
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