La constante fluctuación de la tasa cambiaria sigue presionando el costo de la canasta alimentaria en Maturín.
En comercios y supermercados chinos, el kilo de pollo se exhibe a un precio base de 3,50 dólares, sin embargo, al momento del pesaje, un pollo entero alcanza y supera con facilidad los 5 dólares, un monto que varía según el tamaño del ave y que representa un duro golpe al bolsillo.
Esta diferencia entre el costo por kilo y el precio final en la balanza complica la planificación financiera de las familias, al tener en cuenta que el pollo es un rubro indispensable en el menú diario.
Entre los consumidores se constataron distintas opiniones similares. «Ya no se puede comprar el pollo entero como antes. Cuando lo pones en la balanza se te van más de 5 dólares de golpe y eso te descuadra el presupuesto de la semana».
Por otra parte , los comerciantes confirman que la dinámica de venta cambió drásticamente, pues los clientes ya casi no llevan piezas completas. Ante esta realidad, los maturineses se ven obligados a fragmentar sus compras para hacer rendir los ingresos de la quincena.
Para mantener la proteína en la mesa, la ciudadanía recurre a alternativas más amigables con el bolsillo.
La opción más común es adquirir pollo beneficiado por piezas o picado, además de carne molida en porciones reducidas. Como última herramienta de contingencia, la sardina en lata o fresca se convierte en el aliado principal para resolver las comidas del mes.
Con información de Fernando Palmares
Pasante.
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