El descanso anual del rey británico Carlos III en el castillo de Balmoral, en el noreste de Escocia, se ha visto sacudido por el inesperado anuncio del regreso de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, al Reino Unido, un retorno a medias tintas que puede reabrir viejas brechas en la familia real.
Como cada verano, el monarca ha seguido la tradición de su madre, la reina Isabel II, de pasar varias semanas disfrutando de la tranquilidad y la naturaleza que rodea Balmoral, el castillo que el príncipe Alberto, marido de la reina Victoria, compró en 1852 y que forma parte de los bienes privados de la familia real.
A estas vacaciones se han unido estos días los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, con sus tres hijos, los príncipes Jorge, Carlota y Luis, antes de que empiecen el colegio la próxima semana, pero se espera que este encuentro familiar sirva para abordar el sorpresivo retorno de los duques de Sussex tras romper con la monarquía a principios de 2020 en medio de fricciones en la familia.
Aunque Enrique y Meghan han matriculado a sus dos hijos -los príncipes Archie y Lilibet- en un colegio británico, todo parece indicar que los duques no se quedarán para siempre en el Reino Unido.
Los duques estarían en el Reino Unido solo un año
Su mudanza se interpreta como una estancia prolongada pero temporal, un intento de que sus hijos conozcan sus raíces británicas sin romper del todo los lazos con su vida en California.
Así, se trataría de una residencia de tan solo un año, según revela hoy el dominical The Sunday Times, que afirma además que los duques no descartan vivir después un tiempo en Canadá o Australia. La pareja se puede permitir estos cambios porque son ciudadanos independientes y ya no forman parte de la Casa Real ni van a recuperar su estatus anterior.
Una de las razones esgrimidas hace unos días para la vuelta de los duques era que Meghan estaba en conversaciones para actuar en la serie de Netflix The Gentlemen, del cineasta Guy Ritchie, pero esto ha sido descartado por la exdirectora de Vanity Fair Tina Brown, que afirmó que su convocatoria fue retirada ante la «reacción negativa» recibida.
Una opinión pública contraria al regreso de los duques
El pulso de la calle tampoco se lo está poniendo fácil al príncipe Enrique y Meghan Markle, ya que el recelo de la sociedad británica ha quedado plasmado en un revelador sondeo de opinión elaborado por la firma demoscópica YouGov para el dominical The Sunday Times.
La encuesta refleja un panorama mayoritariamente hostil hacia cualquier intento de restauración institucional de la pareja.
Según la encuesta, el 51 % de los consultados se opone a que los duques regresen a sus funciones como miembros activos y a tiempo completo de la familia real, y solo un 23 % respaldaría este movimiento, en tanto que el resto se mostró indeciso.
Además, entre los encuestados, un 34 % considera que el regreso de la pareja resultará perjudicial para la monarquía, una cifra que supera por un amplio margen al escaso 14 % que opina que su vuelta será beneficiosa para la institución, y el resto no contestó.
Lejos de la pompa de los palacios reales, la pareja, según los medios, se establecerá en una residencia privada a las afueras de Londres, un entorno blindado frente al escrutinio mediático.
La vuelta ha abierto un nuevo capítulo en la tormentosa relación de los duques con el príncipe Guillermo, heredero de la corona británica, quien no se habla con Enrique, su hermano menor.
Como reflejo de las tensiones latentes que aún fracturan a la dinastía de los Windsor, el dominical The Sunday Telegraph señala hoy que los duques de Sussex no asistirán a las tradicionales Navidades en la mansión de Sandringham, en el este de Inglaterra, junto al rey Carlos III y el resto de la familia real.
Esta sonada ausencia en la cita más íntima del calendario monárquico evidencia que, aunque físicamente compartan el mismo cielo británico, los puentes afectivos y oficiales con la familia real permanecen visiblemente rotos.
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