En un ambiente de profunda espiritualidad, la feligresía de San Antonio, capital del municipio Acosta, se congregó el Miércoles Santo para honrar la imagen del Nazareno, en una jornada que reafirmó las raíces cristianas de la comunidad.
La celebración inició con la Santa Eucaristía en el histórico Templo Colonial de la Parroquia San Antonio de Padua. Durante la misa resaltó la presencia de numerosos fieles que, como símbolo de gratitud por favores concedidos, portaban prendas de color morado, una tradición que prevalece con fuerza en cada Semana Mayor.
Tras la liturgia, se llevó a cabo la solemne procesión y el momento de mayor emotividad fue el tradicional encuentro entre el Nazareno y la Virgen Dolorosa, un acto esencial de la identidad católica local que cada año convoca a una creciente cantidad de devotos.




El color morado, presente tanto en vestimentas tradicionales como en indumentaria moderna, demostró que la devoción se mantiene viva y se transmite con éxito a las nuevas generaciones.
Inicio del Triduo Pascual en la Parr. San Antonio de Padua
Seguidamente, la comunidad inició el Triduo Pascual este jueves con el lavatorio de los pies, uno de los ritos más significativos de la liturgia. Con este gesto, la comunidad recordó la lección de humildad que Jesús dejó a sus discípulos en la Última Cena, siguiendo el relato de San Juan.
La programación religiosa en el municipio Acosta continuará durante el resto de la semana, invitando a la reflexión y al reencuentro espiritual de todas las familias.
Con información de la Parroquia San Antonio de Padua
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