La FIFA hizo un cambio al balón oficial del torneo al adentrarse en la recta final del campeonato mundialista. Desde la semifinal se jugará con una nueva pelota llamada «Trionda Final» que rinde homenaje a las ciudades que albergarán los partidos de la seminifinal en adelante, además mantiene el polémico sensor del VAR.
El cambio más visible es el diseño. Hasta ahora, el balón del Mundial, llamado Trionda, tenía los colores de los tres países anfitriones: verde por México, azul por Estados Unidos y rojo por Canadá, con blanco como color neutro.
El Trionda Final rompe con eso. Estrena una base negra con vivos dorados y detalles en rojo y rosa, para una identidad visual completamente distinta. Según Adidas, el acabado en oro «evoca el trofeo de la Copa Mundial», mientras que el fondo negro «realza el aspecto del balón».
El nuevo diseño también rinde tributo a las ciudades del torneo. Los nombres de las cuatro sedes de la recta final aparecen impresos de forma destacada. Se trata de Dallas, Atlanta, Miami y Nueva York/Nueva Jersey, que albergarán los últimos partidos. El resto de las 16 ciudades anfitrionas está representado en gráficos triangulares distribuidos sobre la superficie del balón.
Infantino explicó el sentido de ese detalle. «Con cada toque, regate, pase, centro, parada, disparo y gol, las 16 ciudades que han ayudado a la FIFA a celebrar la histórica 23.ª edición de la Copa Mundial afianzarán aún más su lugar en la memoria colectiva del torneo», afirmó.
Tradición que se repite
Cambiar el balón para el cierre no es nuevo, es una costumbre de la FIFA. Lo llamativo es cuándo se hace el cambio. Durante años, entre 2006 y 2018, el balón especial se estrenaba solo para la final. Pero desde Catar 2022 la FIFA adelantó ese estreno a las semifinales, y en este Mundial repitió la fórmula. Además, esta es la primera vez que se crea un diseño exclusivo para la fase final, y no solo un cambio de color.
Más allá de lo estético, el Trionda Final conserva la joya tecnológica del torneo: el sistema Connected Ball. Se trata de un sensor de movimiento alojado dentro del balón.
Ese dispositivo, que funciona a 500 Hz, registra cada contacto con la pelota y envía datos en tiempo real al VAR. La idea es ayudar a los árbitros a tomar decisiones más rápidas y precisas, sobre todo en jugadas milimétricas.
¿Qué se mantiene igual en el balón?
El balón conserva exactamente la misma construcción de cuatro paneles termosellados, la misma forma y la misma textura que el Trionda original. Eso significa, según Adidas, que los futbolistas encontrarán «la misma velocidad, bote y sensación» a la que se acostumbraron durante todo el torneo.
El Trionda Final ya tiene fecha de estreno: rodará en las semifinales, el partido por el tercer puesto y la final, que se jugará en Nueva York/Nueva Jersey. Está disponible desde el 7 de julio.
Así, el balón que coronará al próximo campeón del mundo llega con un diseño pensado para la ocasión y con la misma tecnología que, entre la precisión y la polémica, ha marcado este Mundial. El resto lo dirán los mejores jugadores del planeta sobre la cancha.
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