31 de mayo: Día Mundial de No Fumar

Cada 31 de mayo se celebra el Día Mundial de No Fumar, este año con un mensaje más contundente porque estamos en medio de la pandemia del Covid-19.

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Cada 31 de mayo se celebra en todo el orbe, el Día Mundial de No Fumar, este año con un mensaje más contundente porque estamos en medio de la pandemia del Covid-19, lo que motiva e incentiva a dejar este vicio por las consecuencias terribles que trae para el fumador y más aún, para quienes contraen esta terrible enfermedad.

Esta importante iniciativa tiene como objetivo crear conciencia en la población sobre los peligros asociados al tabaco, invitando a quienes sufren de este nocivo vicio a no hacerlo durante un período de 24 horas continuas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año en ocasión del Día Mundial de No Fumar, informó que fallecen aproximadamente 6 millones de personas como consecuencia del tabaquismo, siendo una de las principales causas de Cáncer de Pulmón, Cavidad Oral, Faringe y Laringe.

En medio de la pandemia del coronavirus, lo apropiado es exigir más lugares libres de tabaquismo y difundir los severos e irreversibles daños que el uso del cigarrillo provoca en los seres humanos y en su entorno.

Prohibición que no es del todo segura

Según un estudio que publica Science Advances, citado por el portal RTVE.com, la prohibición de fumar en espacios cerrados no impide que las toxinas del humo de los cigarros encuentren la manera de llegar a esos lugares.

A propósito del Día Mundial de No Fumar, un grupo de ingenieros medioambientales de la estadounidense Universidad de Drexel ha descubierto que los residuos químicos del humo del tabaco (humo de tercera mano), que se pegan a las personas y las cosas cercanas, «pueden encontrar la forma de llegar al aire y circular por edificios en los que nadie ha fumado». Esos productos químicos del humo de tercera mano pueden adherirse a partículas de aerosol, lo que les abriría las puertas a ambientes donde está prohibido fumar.

Por ello «es probable que la gente esté expuesta a más de estas sustancias químicas dañinas de lo que se pensaba anteriormente», indica un comunicado de la Universidad. El estudio profundiza en la comprensión de hasta qué punto pueden estar extendidos los productos químicos del humo de los cigarrillo, incluso en un ambiente interior donde no se permite fumar.

El profesor Michael Waring, de la Universidad de Drexel, indica que la prohibición de fumar en edificios o en sus proximidades, como puede ser el caso de hospitales, «frecuentemente solo sirve para proteger a las poblaciones no fumadoras del ‘humo de segunda mano’ (fumadores pasivos)».

Un humo «difícil de evitar»

Sin embargo, el estudio muestra que «el humo de tercera mano, del que nos estamos dando cuenta de que puede ser tan dañino para la salud como el de segunda mano, es mucho más difícil de evitar».

Peter DeCarlo, otro de los firmantes del estudio, explica que las partículas de aerosol están en todas partes suspendidas en el aire y se sabe que no son buenas para la salud.

El hecho de que el humo de tercera mano pueda adherirse a esas partículas de aerosol, como lo hace a la ropa o los muebles de un fumador, significa que esos químicos potencialmente tóxicos «se encuentren en lugares que no esperábamos», agregó el experto.

El equipo ha estudiado el transporte de partículas desde el exterior al interior buscándolas en un aula docente vacía donde estaba prohibido fumar. La composición de estas partículas, medida por un espectómetro de masas de aerosoles durante varias semanas, proporcionó una visión detallada de las diferencias químicas entre las partículas en el aire exterior e interior.

En un aula vacía, donde durante algún tiempo no se había fumado, los expertos encontraron que el 29% de toda la masa de aire interior contenía especies químicas de humo de tercera mano. «Aunque la mayor parte de las personas esperan exponerse a los gases de los tubos de escape de los coches o a otros químicos en bajas concentraciones cuando están en el exterior, tienden a pensar que se libran de todo ello al estar en lugar cerrado», indica DeCarlo.

Sin embargo, advierte que «comprender que estamos expuestos constantemente a esos (productos) químicos, incluso en nuestros puestos de trabajo, es un reto que debe comunicarse a la población en general».

El vapeo puede ser peor

Un equipo de científicos estadounidenses ha determinado que ciertos ingredientes que contienen algunos cigarrillos electrónicos usados para el vapeo son más tóxicos que la nicotina, según un estudio publicado en la revista PLOS Biology.

Los líquidos que sirven de aditivos para los cigarrillos electrónicos «son extremadamente diversos y algunos de ellos, como el propilenglicol y la glicerina vegetal, son más tóxicos que la nicotina sola», apuntó el autor principal del estudio, Robert Tarran, de la Universidad de Carolina del Norte.

Encuestas recientes apuntan a que aproximadamente entre el 15 y el 25% de los adolescentes estadounidenses de entre 16 y 18 años han usado cigarrillos electrónicos, mientras que el 15% de los adultos también lo ha hecho.

Tarran y sus colegas desarrollaron un sistema para evaluar niveles de toxicidad que utiliza placas de plástico con cientos de pequeñas hendiduras, en las que células humanas de rápido crecimiento están expuestas a diferentes líquidos para cigarrillos electrónicos. Cuanto más reducen estos líquidos las tasas de crecimiento de las células, mayor es su toxicidad.

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Fuente Estrella Velandia
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