La Catedral de Maturín celebra este sábado 45 años consolidada como el epicentro espiritual, cultural y arquitectónico del estado Monagas.
Fue consagrada oficialmente el 23 de mayo de 1981. Este imponente templo dedicado a Nuestra Señora del Carmen representa una verdadera hazaña civil que transformó de forma definitiva la identidad y el paisaje de la capital monaguense.
Sueño colectivo que tardó 22 años
La historia de nuestro principal templo comenzó mucho antes de su inauguración. La primera piedra se colocó el 16 de julio de 1959, coincidiendo con el día de la Virgen del Carmen.
El proyecto fue impulsado y defendido firmemente por Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría, el primer obispo de la Diócesis de Maturín, quien motivó a toda la comunidad a sumarse a la causa.
La edificación tardó 22 años en completarse. Durante este largo periodo, la construcción superó crisis económicas y políticas gracias al apoyo constante de los ciudadanos, colectas públicas, programas radiales y el soporte de entidades del Estado. El resultado de este esfuerzo conjunto fue una estructura monumental diseñada por el arquitecto alemán Ernesto Prall.
Características de la joya arquitectónica de Maturín
La Catedral de Maturín destaca a nivel nacional por sus impresionantes dimensiones y detalles técnicos:
- Magnitud: Es considerada la Catedral más grande de Venezuela en espacio de planta.
- Altura: Sus imponentes torres alcanzan los 62 metros de altura, haciéndola visible desde diversos puntos de la ciudad.
- Planta: Su estructura posee una nave central diseñada en forma de cruz latina.
- Luz y arte: Cuenta con 36 vitrales multicolores y hermosas puertas de bronce trabajadas artísticamente.
Corazón de la identidad monaguense
Al arribar a sus 45 años, el templo mantiene su condición de Monumento Histórico Nacional y es un punto de referencia turística obligado para quienes visitan el oriente venezolano.
Más allá de los servicios litúrgicos, sus espacios y plazas aledañas sirven como el principal núcleo de encuentro social, donde generaciones de maturineses han compartido recuerdos y celebraciones.
En el interior de este majestuoso recinto, reposan los restos de Monseñor Ramírez Salaverría, uniendo para siempre al creador con su obra más emblemática.
Un recuerdo para Monseñor Ramírez Salaverría
Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría fue el primer obispo de la Diócesis de Maturín y la mente maestra detrás de la construcción de nuestra majestuosa Catedral.
Nacido el 31 de octubre de 1917 en Cariaco, estado Sucre, fue ordenado sacerdote en 1940 y asumió las riendas de la recién creada diócesis monaguense en 1958, cargo que ejerció con una entrega ejemplar durante 36 años.
Constructor de la fe monaguense
- El alma del proyecto: Definió cariñosamente a la Catedral de Maturín como «la dama de sus pensamientos». Ideó, impulsó y lideró su edificación desde la primera piedra.
- Campaña radial: Para financiar la obra, condujo el recordado programa de radio “Media hora con la Catedral”. A través de él, recolectaba donativos directamente de la feligresía y de sectores públicos o privados.
- Trascendencia global: Su relevancia eclesiástica fue tan notable que participó activamente como Padre Conciliar en el histórico Concilio Vaticano II en El Vaticano.
- Legado eterno: Murió a los 96 años el 28 de junio de 2014 en Maturín. En 2013 fue declarado Patrimonio Cultural Viviente de Monagas, y sus restos descansan hoy dentro de la misma catedral que construyó.


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