Este domingo, 10 de mayo se celebra en Venezuela el Día de las Madres, una ocasión propicia para rendir homenaje a quienes han formado hombres y mujeres de bien; un compromiso que interviene directamente en la construcción de una mejor ciudadanía. Ellas son pilares de los valores y ejemplos de constancia, cuidado y amor.
Desde el municipio Maturín, la alcaldesa Ana Fuentes agasajó a las madres trabajadoras del ayuntamiento, donde les compartió parte de su experiencia y redefinió el significado de ser madre.
«Anteriormente felicitaba a las madres en su día solo como hija, era algo normal, ahora que soy madre de dos niñas; las felicitaciones para ustedes son distintas, porque entiendo por todo lo que tienen que pasar para cuidar a sus hijos. Son guerreras, valientes, pilares de valores y constancia, esforzadas, y que además brindan un amor inquebrantable para criarlos y educarlos», dijo muy emocionada la alcaldesa de Maturín.
Es que celebrar un día de las madres remueve todo tipo de sentimientos pues es un día que recuerda la dedicación y esmero de mujeres que dan su vida por formar ciudadanos de bien. Otras, expresan que sus vidas cambiaron para siempre y ahora no sabrían cómo vivir sin ellos.
«Llevo seis meses siendo madre de mi pequeño y me siento muy feliz. Él vino a cambiarme la vida en todos los sentidos, porque conocí un amor distinto, genuino y verdaderamente puro», dijo Ámbar Sucre, quien llevaba a su niño en brazos.
Siguiendo el recorrido por el casco central de Maturín, nos encontramos con Iremar Arzola, una madre de tres niños, residente de la parroquia San Vicente de Pueblo Libre, quien nos contó parte de su historia de vida. Con solo mencionarle el día de las madres, su emoción afloró y sus ojos se tornaron cristalinos.
«Para mí ser madre es lo máximo, yo cuando me casé, soñaba con ser madre y no se nos daba la oportunidad. Mi esposo y yo luchamos por tenerlos, pero en ese momento nada, entonces desistí y luego de seis años de casada fue que logramos tener nuestro primer hijo y luego dos más. Fue una bendición muy grande y los amo más que a nada en el mundo», expresó Arzola.
Todos estos testimonios nos recuerdan que el amor de madre es único e insustituible; el cuidado y la paciencia se construyen al momento de ver por primera vez los ojos de sus hijos.
En el municipio Maturín, esta celebración año tras año no pasa por debajo de la mesa; las compras, la alegría y la emoción por un detalle se sienten en cada una de las calles y tiendas de la ciudad de Maturín, Corazón de Oriente.





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