Hoy celebramos a uno de los seres más importantes en nuestras vidas: Las madres. Esta es una fecha muy especial porque la familia siempre se reúne para brindarles todo el amor y el agradecimiento por su dedicación permanente.
El amor de una madre, no tiene límites. Y bien lo sabemos los hijos que hemos tenido el privilegio de contar con ellas como un faro, como una estrella que nos guía en el proceder, que aconseja a tiempo, que es estricta cuando es necesario y sobre todo, que sabe tan solo con observarnos que tenemos alguna inquietud para siempre orientarnos por el mejor camino.
Ser madre no es una tarea fácil. Es una gran responsabilidad. Ellas son como un motor donde a veces uno mismo no sabe de dónde saca tanta fuerza para hacerlo todo: Cumplir con las labores del hogar, atender a la familia y al esposo o pareja, preparar a los niños cuando van al colegio, velar porque cuenten con todo lo necesario para que puedan estudiar y salir adelante. Si trabaja, la responsabilidad es doble, porque debe acudir impecable a sus labores. Por ello, su fuerza es incomparable y de inmenso valor.
Un amor sin barreras
A quienes ya partieron a otro plano, en un día como hoy afloran los más bellos recuerdos y sentimientos: Esas tarjetas, las flores infaltables y el compartir siempre rodeada del amor de los hijos. Esos detalles que son imborrables cuando en realidad han trascendido, dejando su legado atesorado en el corazón como la más importante herencia en cualquier familia.
Cuando ella falta, uno quisiera desdoblarse para salir corriendo a esa dimensión donde está para abrazarla, besarla y pedirle la bendición, como siempre lo hacen los buenos hijos.
Darles valor todos los días
Es por ello que cuando ellas están presentes es preciso honrarlas, deben ser siempre el centro de unión familiar. Estamos seguros que muchas familias monaguenses hoy las llenarán de obsequios y muchas flores. Que las consentirán como ellas se lo merecen. Sin embargo, lo más importante es siempre tenerlas en cuenta y estar pendientes a diario, y más cuando avanzan en edad.
No hay un amor más inmenso que el que se llega a sentir por el ser que nos dio la vida. Y hoy es el día de reconocerlas y darle gracias a Dios por tenerlas como el corazón del hogar. ¡Feliz día de las Madres!
(Dedicado a mi mami Gladys y a mi querida hermana, Luz)
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