En un acto cargado de simbolismo y compromiso civil, la Masonería venezolana marcó un hito histórico el pasado sábado 28 de marzo con la fundación y construcción de la plaza Miranda en el marco de la celebración del día del Masón.
La plaza está ubicada en la carretera Vía Viboral, sector Tipuro I, frente a la urbanización La Laguna.
Esta obra representa un regalo de la Orden a la capital monaguense y un espacio permanente para los valores de libertad y fraternidad, la cual estuvo presidida por la máxima autoridad masónica del país, el Muy Respetable Gran Maestro de la Gran Logia de Venezuela, José Sardelli.
Sardelli destacó la importancia de estos espacios para el encuentro ciudadano y el fortalecimiento de los lazos de hermandad en todo el territorio nacional.
La ejecución y logística del evento estuvo bajo la dirección de la Gran Zona 4, liderada por su presidente, José Acuña, quien trabajó de forma articulada para garantizar el éxito de la convocatoria.
Acto de fraternidad
Por su parte, la Respetable Logia Unidad y Armonía N° 22, en su rol de anfitriona y bajo la conducción de su Venerable Maestro, Gudelio Lanz, recibió a las delegaciones con los más altos honores.
El acto no solo contó con el respaldo de la Gran Directiva de la Gran Logia de Venezuela, sino que se convirtió en una verdadera asamblea nacional de fraternidad al recibir a representantes de 25 Logias provenientes de diversas ciudades del país, quienes viajaron al estado Monagas para engalanar la celebración.
La presencia de la familia masónica fue fundamental, destacando la participación activa de los Comités Familiares de distintas Logias, subrayando que la masonería es una institución que integra y valora el núcleo familiar.
La solemnidad del evento fue respaldada por la presencia de importantes cuerpos masónicos y paramasónicos, entre ellos:
Supremo Consejo Confederado del Grado 33: Representado por el I.P.H. Alvaro Cifuentes, reforzando el vínculo entre la masonería simbólica y la filosófica.
Club Abou Saad Shriners: Conocidos por su invaluable labor filantrópica.
Club Widows Sons: La hermandad de motociclistas masones que aportó su energía característica al evento.
Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad (AJEF): Los jóvenes ajefistas demostraron que el relevo generacional de la orden está más vivo que nunca.
La fundación de la plaza Miranda en Maturín queda desde ahora como un hito de gestión y un recordatorio permanente de la presencia constructiva de la masonería en la sociedad monaguense.
Con información de Héctor Navas




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