Aunque no existe una relación de causa y efecto directa entre el terremoto de 7.4 en Colombia y los sismos de junio en Venezuela, ambos eventos podrían compartir una vinculación geométrica a escala continental.
El ingeniero geólogo y doctor en Tectónica por la Universidad de Montpellier, Franck Audemard, sostiene que no existe un vínculo directo entre los sismos que afectaron a ambas naciones.
No se descarta una conexión geológica y espacial entre ambos sistemas. Resulta razonable plantear una relación geométrica, considerando que la subducción de la placa de Nazca al oeste de Colombia está vinculada mecánicamente con el sistema de Boconó, el cual se extiende hasta el golfo de Guayaquil.
Los sismos no son predecibles
La subducción de Nazca consiste en el desplazamiento hacia el este de esta placa oceánica densa y fría, la cual se introduce bajo la placa continental sudamericana, de menor densidad.
El sistema más activo colombiano no era necesariamente esta megafractura, que va hasta el Golfo de Guayaquil en Ecuador, sino que era la subducción de Nazca que viene de replicar y nos está diciendo que está viva”, destacó.
Sobre la predicción de sismos, se señaló que estos no son rastreables como los fenómenos atmosféricos, los cuales permiten monitorear su trayectoria e intensidad mediante radares. Por el contrario, los terremotos se comparan con los sistemas climáticos tropicales debido a su naturaleza impredecible y su capacidad de cambiar drásticamente en cuestión de minutos.
Los sismos desgraciadamente no los podemos predecir y la razón es que mecánicamente una ruptura en una falla, es un proceso mecánicamente y físicamente muy complejo porque son parámetros muy diversos que caracterizan hasta lo que llamamos los infinitesimales y son muy variables”, detalló.
La prevención es la única estrategia efectiva ante un terremoto y se divide en dos vertientes: la estructural y la social. La prevención estructural se enfoca en la ingeniería y la construcción correcta basada en el nivel de amenaza, involucrando a diversos especialistas técnicos y legales.
Por su parte, la prevención social destaca el rol crucial del ciudadano en la protección civil, ya que la mayoría de los rescates iniciales son realizados por vecinos. Esto requiere fomentar una cultura de simulacros, sistemas de alerta y planes de evacuación para saber actuar adecuadamente antes, durante y después de un sismo.
Precisó que se trata, en esencia, de integrar la prevención estructural con la social.
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