Las labores de búsqueda en la OPPE 26 finalizaron la madrugada de este 23 de julio sin sobrevivientes. El periodista Román Camacho aclaró que las señales térmicas detectadas inicialmente resultaron ser un falso positivo, pues correspondían a una persona fallecida, descartando así la presencia de vida entre los escombros.
El 22 de julio, la detección de ruidos y una anomalía térmica de 30 grados Celsius en la zona del colapso despertó la esperanza de hallar sobrevivientes. A
Ante estos indicios, especialistas desplegaron tecnología avanzada y activaron un riguroso protocolo de rescate que se extendió durante varias horas.
No obstante, la situación dio un giro radical tras las inspecciones en el terreno. Los rescatistas de la brigada «Topos Mexicanos» aclararon que los ruidos detectados no eran de origen humano, sino probablemente de algún animal atrapado.
Pese a aplicar reiteradamente los protocolos internacionales de búsqueda, la respuesta del subsuelo fue el silencio absoluto.
Para frenar las especulaciones en redes sociales, Camacho aclaró que las puertas retiradas se utilizaron para apuntalar las paredes del túnel y garantizar la seguridad de la operación, no para liberar a personas.
Asimismo, precisó que el oxígeno suministrado estaba destinado al soporte de los rescatistas que trabajaban en condiciones críticas, y no a posibles víctimas atrapadas.
El comunicador precisó que el requerimiento de insumos y camillas fue una medida preventiva estipulada en los protocolos de emergencia ante un eventual hallazgo.
Pese a la preparación, el desenlace no fue el esperado, lo que llevó a las autoridades a exigir mayor rigor y responsabilidad en la difusión de información sobre este tipo de sucesos.

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