Tras el impacto de una avioneta contra el rascacielos China Zun el pasado viernes, el gobierno chino y los medios estatales mantienen un hermético silencio. Este sábado, las plataformas digitales del país tampoco presentan información actualizada sobre el siniestro ocurrido en el edificio más alto de Pekín.
El suceso ocurrió el viernes por la tarde en Guomao, el corazón financiero de Pekín. Esta zona, que alberga numerosas empresas nacionales e internacionales, destaca por su intensa actividad comercial y suele estar muy concurrida al finalizar la semana laboral.
Videos muestran el impacto de la avioneta contra el edificio China Zun
Imágenes tomadas en el lugar y difundidas en redes sociales internacionales muestran un agujero en la fachada acristalada del China Zun, a gran altura, así como fragmentos de una aeronave caídos en una vía próxima al rascacielos y piezas desprendiéndose desde niveles superiores.
Pese a la ubicación céntrica del impacto, contra uno de los edificios más emblemáticos de la capital, y al despliegue policial en las inmediaciones de la torre, los portales de medios oficiales y semioficiales chinos no recogían este sábado información alguna sobre el suceso en sus portadas ni en sus secciones principales.
Tampoco aparecían resultados recientes sobre el impacto en búsquedas realizadas en plataformas chinas como Weibo o Douyin, mientras que las imágenes y vídeos continuaban circulando en X, red social bloqueada en China.
Por el momento, no existen datos confirmados acerca de la identidad del piloto ni de posibles ocupantes del aeroplano, mientras que la falta de información oficial ha alimentado en redes sociales fuera de China diferentes versiones no verificadas sobre las personas que viajaban en la aeronave.
La base de datos Aviation Safety Network, de la Flight Safety Foundation, incluyó el viernes una entrada sobre el suceso en la que identifica el aparato como un Sunward SA 60L Aurora con matrícula B-12PP, aunque advierte de que la información disponible procede por ahora de fuentes no oficiales.
El suceso se produjo en una ciudad donde el control sobre la seguridad y el espacio urbano es particularmente estricto por su condición de sede del Gobierno central y del Partido Comunista Chino (PCCh, gobernante).
La capital cuenta con amplios dispositivos de vigilancia y regulación que abarcan desde el tráfico hasta el espacio aéreo, con medidas reforzadas en los últimos meses.
Las autoridades endurecieron recientemente las restricciones sobre el uso de drones. Desde mayo, Pekín prohíbe la venta o alquiler de estos dispositivos dentro de la ciudad, limita su entrada desde otras regiones y exige autorización previa para cualquier vuelo en exteriores.
La ciudad ya había declarado en 2025 todo su término administrativo como espacio aéreo controlado para aeronaves no tripuladas, en una regulación que las autoridades justificaron por motivos de seguridad aérea.
El China Zun, también conocido como CITIC Tower, tiene 528 metros de altura, fue inaugurado en 2018 y se convirtió entonces en el rascacielos más alto de Pekín.
Con el fin de evitar proyectos insostenibles o desproporcionados, China implementó en 2021 normativas que limitan la construcción de rascacielos de gran altura.
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