La Fiscalía de Colombia imputó a nueve presuntos miembros de una red de tráfico de personas por el lavado de aproximadamente 100.000 millones de pesos (29,1 millones de dólares) derivados de actividades ilícitas en la frontera con Panamá.
La red criminal es acusada de facilitar la salida irregular de más de 800.000 migrantes por el golfo de Urabá, en el noroeste del país, mediante supuestos paquetes turísticos promocionados en redes sociales que servían como fachada para coordinar el traslado de extranjeros hacia Centroamérica, según la investigación.
Red de tráfico de migrantes
Cifras de la Defensoría del Pueblo indican que más de 520.000 migrantes cruzaron el Tapón del Darién en 2023, mientras que en 2024 la cifra superó las 400.000 personas, justo antes de que Donald Trump endureciera las restricciones migratorias en Estados Unidos.
Un fiscal de la Dirección Especializada contra el Lavado de Activos imputó a los detenidos los delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito de particulares y concierto para delinquir.
La Fiscalía informó que la organización operaba principalmente desde las localidades de Necoclí, en el departamento de Antioquia y Capurganá, Acandí y Sapzurro, en Chocó, departamento fronterizo con Panamá.
Desde esos lugares se organizaba el transporte marítimo de migrantes procedentes de países como Afganistán, Irak, Arabia Saudita, Haití, Venezuela, Costa Rica y China.
Las autoridades identificaron ingresos superiores a 100.000 millones de pesos en el sistema financiero formal durante el periodo investigado y buena parte de esos recursos fue obtenida incluso durante la pandemia, cuando las actividades turísticas estaban suspendidas, añadió la Fiscalía.
La investigación determinó que el dinero presuntamente era ocultado mediante diversas maniobras de lavado de activos, entre ellas transacciones en efectivo, la creación de empresas de transporte marítimo y fluvial utilizadas como fachada, la compra de bienes muebles e inmuebles y transferencias fraccionadas de dinero, conocidas como pitufeo.
El tráfico de migrantes por el Tapón del Darién se convirtió en uno de los negocios ilícitos más lucrativos de la región durante los últimos años, impulsado por el éxodo de miles de personas que buscaban llegar a Estados Unidos.
Esta vía, catalogada como una de las más arriesgadas del planeta debido a sus peligros geográficos y a la presencia de grupos delictivos, ha sido transitada por multitud de migrantes de diversas nacionalidades. Este flujo masivo ha propiciado el auge de redes criminales especializadas en el tráfico de personas, la extorsión y otros delitos conexos.
Lea también:
Trump: Acuerdo garantiza que Irán no desarrollará ni comprará armas nucleares



