Johel Orta: Monagas debe insertarse en el siglo XXI

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El deterioro de la calidad de los servicios básicos, la desinversión, las expropiaciones, la corrupción, la polarización política, el burocratismo, así como la escasez de bienes y la caída drástica del salario del trabajador venezolano, nos ha llevado a vivir la más aguda crisis socio-económica de la historia contemporánea de la nación.

Como demócrata cristiano me gusta hablar de la democracia social de mercado, creo que es importante, aunque el Estado sea pequeño, se ocupe de las funciones básicas; vale decir, áreas primordiales como seguridad, educación y salud y en el resto de las áreas de las políticas públicas el sector privado participe y multiplique; sin embargo, lamentablemente tenemos dos décadas desmantelando el desarrollo de nuestro país.

Afortunadamente, debido a la profunda crisis que enfrenta Venezuela, el Gobierno Nacional entendió que el camino más tortuoso al capital o al capitalismo es la vía del socialismo, lo cual ha obligado al presidente Nicolás Maduro a invitar a los capitales foráneos y nacionales a participar en la recuperación de la hoy desmantelada empresa petrolera, las empresas básicas y la agroindustria venezolana.

Monagas no escapa de esta realidad, recuerdo con nostalgia el plan de gobierno del exgobernador Guillermo Call, denominado “Monagas Siglo XXI”, a razón de la apertura petrolera durante el segundo mandato del expresidente Rafael Caldera. En esa época, como abogado de un grupo empresarial italiano, se planteó la compra de un lote de terreno de 3 hectáreas a la entrada de la población de San Vicente, que contemplaba la construcción de un centro comercial, un grupo de cerca de 180 viviendas, así como un centro educativo; sin embargo, hoy penosamente invadido y convertido en ranchería. Son dos visiones del desarrollo, el primero a partir del esfuerzo y el segundo vender un desarrollo a costillas del esfuerzo de otros.

Es un avance que el actual gobierno haya entendido que no puede haber desarrollo sin la participación de todos los sectores; por ello, es fundamental que el proceso de descentralización, de municipalización y de parroquialización vuelva a tomar impulso, de allí la importancia de las próximas elecciones a gobernadores y alcaldes.

Venezuela se dice un Estado federal pero no lo es, es una falacia, es mentira. Durante dos períodos tuve la responsabilidad de ser legislador regional; por lo tanto, con propiedad puedo afirmar que las constituciones regionales no son vinculantes, eso indica que no somos un estado federado, la Guerra Federal solo sirvió para dejarnos ese nombre.

Hacia el desarrollo regional

En Monagas, un estado que posee grandes recursos petrolero y gasífero, es necesario impulsar planes que permitan el desarrollo sus potencialidades, en el área de la petroquímica y gasífera, además de un programa integral que permita incrementar su rebaño bovino, porcino, avícola y agrícola. Tenemos una posibilidad inmensa de volver a ser el primer productor de cacao, de café, tabaco, maíz, el merey, leche, queso, carne y demás productos agrícolas.

Para lograr este objetivo, es primordial iniciar, desde el gobierno central, un proceso de reconducción de las funciones y servicios básicos a las regiones, para que los gobernadores y los alcaldes no sean simples conserjes de su región y de su municipio, sino que podamos convertir a esas gestiones de gobierno en grandes promotores de negocios.

Soñemos con un Monagas de primera, con un estado que se convierta en la referencia de la capital del desarrollo turístico, petroquímico, gasífero y agroindustrial del país, tenemos todo cómo hacerlo.

Por ejemplo, Morichal Largo tiene el potencial para convertirse en una zona de turismo de aventura, que cuente con una infraestructura adecuada para recibir visitantes de toda Europa, Asia, Norteamérica y el resto de américa latina, además del turismo nacional. Igualmente, Caripe cuenta con una potencialidad agroturística; pero vayamos más allá, las playas de Monagas, únicas en su tipo, ubicadas frente de la segunda ciudad más importante de Trinidad, hoy manejadas lamentablemente por los contrabandistas.

Sueño con una ciudad, a la que pudiéramos nombrar a Ciudad Atlántico, para que sea una zona económica especial, libre de impuestos, grandes casinos, comercios, puerto de aguas profundas y aeropuerto internacional, donde podamos nosotros recibir la carga de productos del mundo entero y sea distribuida tanto a nivel nacional como al resto de América.

Pensemos en el Estadio Monumental, hoy prácticamente abandonado, que debe convertirse en un gran centro de convenciones, en un gran centro comercial, en la posibilidad de establecer allí importantes comercios que le den vida a esa zona donde el gobierno nacional, invirtió millones de dólares y hoy, gracias al proceso de desinversión está sumido en el abandono.

En el área educativa contamos con la Universidad Oriente y el Pedagógico de Maturín, centros formativos con los que tenemos que establecer alianzas para que el desarrollo de las carreras, en el área petrolera y en agroindustrial, que permita formar profesionales que contribuyan con sus conocimientos a levantar al estado.

Volver a la academia

Tenemos que volver a creer en la academia, pues hoy vemos como los profesionales les da vergüenza o menosprecian el haber ido a la universidad. Recuperemos el privilegio de haber gozado de la posibilidad de ir a las aulas universitarias. Quienes hemos tenido la fortuna de haber transitado de ellas debemos sentirnos orgullosos por haberlo hecho, y quiénes no, deben tener el sueño de transitar por sus pasillos y sentarse en sus pupitres.

Todos tenemos derecho a soñar con acceder al sistema educativo y graduarnos en la carrera que nos apasione, tal y como lo hizo mi padre, cuando caminaba desde la calle Cedeño hasta el Centro Educativo Miguel José Sanz, ubicado quizás un par de kilómetros de su hogar, gracias al esfuerzo que hicieron mis abuelos para mudarse del Corozo a Maturín para que sus hijos pudieran tener educación. Luego de graduarse de bachiller, tuvo la posibilidad de formarse en las universidades nacionales y extranjeras, como la Universidad de Los Andes y la Universidad Central de Venezuela; sin embargo, por ser militante del MIR, se vio en la obligación de terminar su carrera de audiología en Buenos Aires – Argentina y realizar un postgrado en Washington y un doctorado nuevamente en Buenos Aires.

Esa es la Venezuela que recordamos muchos y que debemos dar a conocer a toda la generación nacida en los últimos 22 años, a quienes debemos recordarles que un Pacto de Punto Fijo no fue construido por las élites, fue construido en las bases sociales de una Venezuela rural, que luego se trasladó a Caracas y se marginalizó, esa es la verdad, pero no por culpa solo de los gobiernos, si por culpa también de la ciudadanía.

El socialismo y el comunismo se refieren a las masas, pero las masas son como borregos que salen y entran de los corrales. Yo creo en la ciudadanía, que entra y sale de las aulas de clases, creo en la formación y en la educación.

Llegó la hora de que los venezolanos hagamos un esfuerzo


Llegó la hora en que los venezolanos hagamos un esfuerzo mancomunado para sacar al país adelante, a través de la construcción de un nuevo pacto de gobernabilidad, sin pena, ni vergüenza, como lo hicieron en su momento con el Pacto de Punto Fijo. No sé cómo se llamará, pero tiene que ser un pacto de gobernabilidad y de paz social, entre el chavismo y los factores de oposición, para lograr la reinstitucionalización de la república, bajo los principios establecidos en la Constitución Nacional del año 1999, que nos brinde la posibilidad de trascender las miserias y ofrecer a las nuevas generaciones vivir en una patria ciertamente grande.

Por el bien de nuestra Venezuela no sigamos dañando a nuestra gente, convirtámonos en los sanadores de la sociedad monaguense y venezolana, seamos el bálsamo de quienes dañamos, que cure y redima las heridas de la sociedad venezolana.

Tal y como dice mi madre, quien odia destruye y quien ama construye. Los odios solo han llevado al país a la miseria en la que vivimos, por lo tanto, los invito a volver al amor para construir el país que merecemos.

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Vía Johel Orta
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