Los partidos principales de la izquierda española se presentarán por separado al Congreso, la cámara que designa al jefe del Ejecutivo, en las elecciones generales del 29 de noviembre, aunque concurrirán unidas al Senado para optimizar los resultados electorales, mientras se suceden las encuestas negativas sobre intención de voto a estas fuerzas políticas.
El Partido Socialista (PSOE), que volverá a presentarse al Congreso en solitario, proclamó este sábado a su líder, Pedro Sánchez, candidato a presidente del Gobierno, un cargo que desempeña desde mediados de 2018.
A la izquierda del PSOE, finalmente la coalición Frente Amplio y el partido Podemos no llegaron a ningún acuerdo nacional para concurrir juntos, salvo en la región Valenciana y en las islas Canarias.
Asumen el riesgo de que una parte importante de los votos que obtengan por separado se desperdicien al no transformarse en diputados electos, sobre todo en las circunscripciones pequeñas, donde se eligen cuatro o cinco parlamentarios.
El Frente Amplio está formado por Movimiento Sumar, Más Madrid, Catalunya en Comú e Izquierda Unida, al igual que la anterior coalición Sumar, que ha gobernando con el PSOE durante los últimos tres años.
Su candidata a presidenta del Gobierno será la excaldesa de Barcelona Ada Colau, activista de los derechos sociales, en particular de la vivienda.
La exministra izquierdista de Igualdad Irene Montero, feminista radical y defensora de los palestinos, encabezará la candidatura de Podemos, que llegó a un acuerdo electoral de apoyo mutuo con el partido independentista republicano catalán ERC.
Para el Senado, la cámara española de representación territorial, PSOE y Frente Amplio sí irán en coalición prácticamente en toda España para que los votos que obtengan juntos se transformen en más número de parlamentarios que por separado.
Tanto para el Congreso como para el Senado, el Frente Amplio ha incorporado pequeñas fuerzas políticas regionales.
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