Este 8 de septiembre Monagas se une al júbilo del pueblo oriental al celebrarse los 115 años de la coronación canónica de la Virgen del Valle.
La Virgen del Valle, conocida también como Nuestra Señora del Valle del Espíritu Santo, es una advocación de la Virgen María originada en el estado Nueva Esparta.
Se le venera en Sucre, Anzoátegui, Nueva Esparta, Monagas, Delta Amacuro, Bolívar y Guárico.
Es la amada Patrona del Oriente venezolano, de los pescadores y de la Armada venezolana.
El 15 de agosto de 1910, el Papa Pío X, concede la coronación canónica para Nuestra Señora del Valle según Decreto de la Sagrada Congregación Romana. Pero no es sino hasta el 8 de septiembre de 1911 cuando el Obispo Antonio María Durán, de la Diócesis de Santo Tomás de Guayana, realizara la Coronación de la Virgen, por lo que es ese día que se toma para su celebración.
Algunos de los títulos que recibe la Virgen del Valle son: Virgen Milagrosa, Madre de los pescadores, Patrona de los marineros, Protectora de los Neoespartanos. Virgen Bonita, Niña del Valle y Reina de Oriente.
Historia
Existen varias hipótesis de la llegada de la imagen a tierras americanas así como de su culto. Por referencia de Figueroa “..la imagen de la Virgen llegó al poblado denominado Villa de Santiago de Cubagua, procedente de España, en 1526. Dos años después, el 13 de septiembre de 1528, este poblado obtuvo el rango de ciudad y se llamó Nueva Cádiz. En aquellos tiempos, la isla estaba en su apogeo económico; los españoles que residían allí mandaron a buscar a la Madre patria, una imagen que les sirviera para fortalecer su devoción espiritual.
En aquel entonces, había dos iglesias en la Isla de Cubagua y muy probablemente esta imagen fue encargada para la parroquia de Santiago. Inicialmente, la imagen carecía de advocación popular. Luego, los cubagüenses empezaron a llamarla Nuestra Señora de la Concepción. No obstante, la permanencia de la Virgen en la Isla de Cubagua fue corta, pues luego del huracán en diciembre de 1541, que destruyó el emporio perlífero de Cubagua, la Virgen fue trasladada a la Isla de Margarita, “donde fue colocada en una pequeña iglesia de paja y bahareque”.
En el suelo margariteño, primero fue llamada Señora de la Tempestad, por haber resistido el huracán de Cubagua. El sacerdote Francisco de Villacorta, conocido en las islas como el máximo protector de los indígenas, trasladó la imagen de la Virgen a Margarita. Por motivaciones patrimoniales y de preservación, Villacorta escondió la imagen en la Cueva de El Piache y encomendó a los Guaiqueríes su resguardo.
Sin embargo, en otra versión de los hechos, indica la leyenda de que luego del huracán, según la tradición, la Virgen se habría aparecido a los guaiqueríes en el sitio donde hoy se ubica la basílica, en el Valle del Espíritu Santo. Los misioneros católicos no entraron en disputa con los indígenas acerca de esta tradición que se apartaba de los dogmas católicos establecidos y les hicieron saber que la Virgen era suya; por eso se le empezó a llamar la Virgen de los Guaiqueríes. Tal vez por este motivo, o posiblemente por el hecho de que la Virgen estuvo un tiempo en la custodia de los Guaiqueríes otros historiadores alegan que la aparición y comienzo de la devoción hacia la Virgen del Valle en el oriente venezolano se realizó a través de indígenas Guaiqueríez, y por lo tanto esta Virgen entra en “[…] el grupo de Vírgenes que tienen ascendencia indígena”. Es probable que al inicio del poblamiento del Valle del Espíritu Santo se le llamara “Nuestra Señora de Nueva Cádiz”, antes de otorgarle su advocación definitiva con la cual esta es conocida actualmente: la Virgen del Valle.
Cabe la posibilidad y es bastante probable, que la advocación «Valle» se deba a la Patrona de Écija, municipio español, puesto que existía gran cantidad de ecijanos repobladores por la zona e implantaron dicha devoción y costumbres.
En marzo de 1555, unos piratas franceses llegaron a Margarita y se apoderaron de la Villa del Espíritu Santo, en la cual hicieron grandes destrozos, robaron cuanto pudieron: ropas de vestir, joyas de oro y plata, los ornamentos del culto, y, no contentos con estos estragos, “se reportó que quemaron las casas y la iglesia principal, y al parecer, se llevaron las tres campanas que tenían. No tocaron la ermita de la Virgen del Valle, la cual, por su pequeñez y, sobre todo, por hallarse a distancia de unos cinco kilómetros de la Villa, no atrajo su atención, salvándose así la imagen de la Virgen de la triste suerte que cupo a todos los objetos de la iglesia parroquial, que fueron robados o destruidos en el fuego. Por las mismas razones, se salvó también la Imagen de los atropellos, robos y saqueos que asolaron la isla, cuando, en 1561, el Tirano Aguirre puso la Villa del Espíritu Santo a fuego y sangre y asesinó a Don Juan de Villandrando, Teniente Gobernador; al alcalde Manuel Rodríguez, al Alguacil Cosme de León, a Pedro de Cáceres, a Diego Gómez y a su mujer, Ana de Rojas; a Juan de Somorrostro, a una señora Chaves y a los dos Padres Dominicos Fray Francisco de Torresuela y Fray Francisco de Salamanca, quienes, se cree, celebraron misas en el santuario de Nuestra Señora del Valle. Cuando, por los años de 1565 a 1568, la Villa del Espíritu Santo cesó como tal, por haberse pasado sus vecinos a poblarse en la ciudad de Asunción, que vino a suplantar la primera, la Imagen de la Virgen quedó en su pequeña iglesia del Valle y fue, sobre todo entonces, cuando principiaron a darle la designación de Virgen del Valle, lo que para ellos correspondía a decir Imagen de la Virgen que está en el Valle, advocación que llegó a serle peculiar y tan familiar, que, en cierto modo, se integró al lenguaje común del pueblo de toda la isla a medida que esta se fue poblando.
Conmemoración austera por doblete sísmico
Cada 8 de septiembre, el Valle del Espíritu Santo, en el estado Nueva Esparta, se convierte en uno de los principales centros de devoción mariana de Venezuela para celebrar a la Virgen del Valle. Este año, sin embargo, la conmemoración de los 115 años de su coronación canónica estará marcada por la austeridad y la solidaridad con las víctimas de los terremotos registrados el 24 de junio que afectaron a varias zonas del país, y con mayor magnitud a La Guaira.
El obispo de la Diócesis de Margarita, monseñor Fernando Castro Aguayo, llamó a mantener el carácter religioso de la festividad y a acompañar, desde la fe, a quienes aún sufren las consecuencias de la tragedia, con especial atención a los habitantes del estado La Guaira, una de las zonas afectadas por los movimientos sísmicos.
“No habrá fiesta, no habrá rumba, lo que va a haber [son] festejos religiosos para honrar a la Madre de Dios y para honrar a tantos hombres y mujeres, jóvenes y niños que sufren las consecuencias del terremoto del pasado 24 de junio”, expresó el obispo.

Castro Aguayo insistió en que la celebración debe tener como centro la fe y las actividades litúrgicas. Como parte de esta decisión, la Diócesis de Margarita informó que no se realizarán fuegos artificiales ni se instalarán luces sobre la Basílica Nuestra Señora del Valle, ubicada en el sector El Valle del municipio García.
En Maturín se desarrollarán 2 misas, una a las 9:00 am. y otra a las 5:00 pm. en la Catedral. A las 6:00 pm. saldrá la procesión.
Mientras que a las 7:30 pm. se realizará una misa en el nuevo templo en honor a la Virgen del Valle ubicado en el sector 23 de enero para honrar a la Patrona de Oriente.
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