La noche de este martes 1 de septiembre fue especial para Nueva Esparta. Entre oraciones, aplausos y lágrimas, la feligresía esperó en la explanada del Santuario Basílica Nuestra Señora del Valle, el acostumbrado descenso de la sagrada imagen de la Virgen del Valle desde su camarín, y con profunda alegría espiritual contemplaron de cerca la figura mariana.
La misa que antecede ese maravilloso momento es el acto litúrgico que marca el inicio de las festividades de la Patrona de Oriente, el reencuentro de la Santa Patrona con sus fieles.
La solemnidad de este año estuvo marcada por el contexto social del país. Durante la homilía, el obispo de la Diócesis de Margarita, Monseñor Fernando Castro Aguayo, reiteró que las festividades deben desarrollarse en estricta austeridad.
Explicó que el duelo institucional y civil que embarga a Venezuela ante las tragedias generadas por eventos naturales en diversas regiones del territorio nacional, así lo ameritan.
También, Monseñor Castro Aguayo abordó el panorama de convulsión social que se registra a nivel nacional y global, señalando de forma categórica que para superar las dificultades actuales se requiere un proceso de transformación ética e interna en cada ciudadano.
A partir de ahora El Valle es el lugar por excelencia de visitas en la isla, hasta el martes 8 cuando se celebra el día central de la Virgen, y hasta el 1 de diciembre se mantendrá cercana cuando vuelve a subir vigilante a su nicho para todos sus fieles.
Por el carácter más sobrio y austero que este año tendrán las festividades, la Diócesis decidió no hacer registro previo de feligreses para asistir a las misas del 7 y 8 de septiembre, sino dar paso libre a todos para mostrar la máxima acogida en el Campo Eucarístico, tal como la Virgen no hace distintos en su protección.
Con información de Ana Carolina Arias. El Universal.
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