La solidaridad y bondad del pueblo monaguense una vez más se puso de manifiesto, ante la convocatoria de la Diócesis de Maturín a participar en una misa especial en la Catedral Nuestra Señora del Carmen en sufragio por las 5 mil 546 víctimas del doble terremoto que sacudió al centro del país el pasado 24 de junio.
El padre Samael Gamboa, párroco de la Catedral fue quien ofició la eucaristía, recordando el difícil momento que atraviesa el país. Ahora hay que seguir apoyando porque hay mucha gente afectada que necesita la mano amiga y solidaria de todos los venezolanos.
Quienes se congregaron en la Catedral oraron por las víctimas, por sus familiares y por las personas que de alguna u otra manera resultaron afectadas en este doble evento sísmico sin precedentes en el país.
También se elevaron plegarias por todos los rescatistas venezolanos y extranjeros que trabajaron entre los escombros, los miles de voluntarios y efectivos del cuerpo de bomberos, Protección Civil, cuerpos de seguridad, médicos, odontólogos, forenses, periodistas, en fin, todas las personas y profesionales que de manera espontánea han contribuido a que poco a poco los afectados puedan recomponer sus vidas. Para ellos, el agradecimiento es infinito.
Se pidió a los feligreses llevar ofrendas como donaciones para los hermanos del centro del país, mientras que la colecta de la misa se destinará para la Diócesis de La Guaira.
Minuto de silencio y rosario iluminado
Al concluir la misa y a las puertas de la Catedral, la feligresía se congregó para guardar un minuto de silencio en honor a las personas que fallecieron en esta tragedia que enluta al país, cuando justamente se cumple un mes de los terremotos.
También se oró con un rosario iluminado para honrar a todos los hermanos caídos en esta catástrofe.
Hoy es preciso seguir ayudando
Monagas ha recibido más de 600 personas que llegaron buscando refugio con familiares y amigos. A ellos, se les extiende esa mano solidaria para que puedan reconstruir sus vidas y comenzar de nuevo con otras perspectivas en nuestra entidad.
Tal vez mucho de ellos regresen a La Guaira, sin embargo, en este momento, todos los sobrevivientes necesitan la ayuda y el respaldo para poder salir adelante y buscar las alternativas necesarias si consideran el retorno.
Los centros de acopio siguen activos para recibir agua, alimentos no perecederos y medicamentos de manera esencial para seguir ayudando.
Lo cierto es que después de este terremoto, los venezolanos ya no somos los mismos. En manos de Dios queda que sigamos adelante y a la vez honremos la memoria de aquellos que hoy ya no están entre nosotros.



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