Con la firme premisa de que «la mejor práctica es la prevención», la coordinación general del núcleo de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos, Unerg Maturín, liderada por la MSc. María Gabriela Villarroel, dio inicio a una serie de actividades estratégicas orientadas a consolidar una cultura antisísmica dentro de las instalaciones universitarias.
La iniciativa cuenta con el respaldo técnico y operativo del Servicio Autónomo de Bomberos del estado Monagas y un cuerpo de voluntarios, bajo el amparo de los artículos 124 y 126 de la Ley de Bomberos y Administración de Desastres.
Las ponencias y prácticas estuvieron a cargo de especialistas de amplia trayectoria en salud ocupacional y gestión de riesgos: la Mayor de Bomberos Irene Carmona, el Sargento Primero Johnny Rubino y el Sargento Primero Nicolás López, vinculados a la valiosa experiencia del Aula Sísmica Cariaco.
Frente a la realidad geológica del país y la presencia de sistemas de fallas activas, los especialistas enfatizaron la urgencia de mantener una memoria histórica y una «cultura de no olvidar» fenómenos sísmicos del pasado (como el ocurrido en el año 1997 o eventos evaluados hacia el 2006). “Para la Unerg Maturín, con una estructura física de tres plantas, la seguridad no es negociable; por ello, la formación busca romper viejos patrones y paradigmas conductuales ante situaciones de emergencia” enfatizó la autoridad al ser partícipe de este primer encuentro con empleados y obreros.
La capacitación se ejecuta mediante el «método cascada». Esta primera fase estuvo dirigida estrictamente al personal administrativo y obrero de la institución. El plan contempla dar continuidad inmediata en las siguientes etapas con el cuerpo docente y, finalmente, con la población estudiantil, involucrando activamente a la brigada de seguridad interna, con conocimientos clave en administración de desastres.
Adiestramiento
El encuentro hizo énfasis en la fase del «Antes»: conocer el espacio para mitigar riesgos. Durante el adiestramiento se hizo especial hincapié en la preparación mental y la fase del antes. Los facilitadores explicaron que la clave radica en saber con exactitud cómo reaccionar: «Nos preparamos mentalmente para que, a la hora del evento, sepamos qué hacer automáticamente» explicó Johnny Rubino, Sargento Primero del Cuerpo de Bomberos en Monagas.
Asimismo, uno de los puntos críticos abordados fue el reconocimiento del entorno bajo la premisa de «debemos conocer dónde estamos, conocer nuestros espacios».
Se analizó el mobiliario común, advirtiendo que elementos cotidianos como el pupitre o las ventanas pueden transformarse en riesgos severos si no se toman las previsiones correctas. Como medida mínima e inmediata para mitigar riesgos, se acordó la instalación de señaléticas normativas y un mapa de riesgo detallado que estará ubicado en la entrada principal del núcleo.
La jornada teórica se consolidó en el terreno con la ejecución de un simulacro de desalojo en tiempo real dentro de las instalaciones de la universidad. La actividad permitió al personal civil y a las brigadas medir tiempos de respuesta, reconocer las rutas de evacuación y aplicar las técnicas de protección explicadas por los funcionarios.


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