El Papa León XIV presidió este Viernes Santo el primer Vía Crucis de su pontificado en el emblemático Coliseo de Roma. Ante miles de fieles congregados frente al Anfiteatro Flavio, el Pontífice imprimió un carácter profundamente social a la ceremonia, centrando sus palabras en la denuncia de los conflictos bélicos y las arbitrariedades de quienes ejercen la autoridad.
En un gesto que no se veía desde los tiempos de Juan Pablo II, León XIV portó la cruz personalmente durante las 14 estaciones del recorrido.
Al inicio de la celebración, el Santo Padre reflexionó sobre el entorno en el que se desarrolla la fe actualmente, comparándolo con los tiempos bíblicos. «No es un recorrido en medio de gente devota y silenciosa. Como en tiempos de Jesús, nos encontramos caminando en un ambiente caótico, alborotado y bullicioso, entre personas que comparten la fe en Él, pero también entre otros que se burlan e insultan. Así es la vida de todos los días», expresó el Pontífice para subrayar que la creencia debe manifestarse en medio de la cotidianidad.
Meditaciones sobre el ejercicio de la autoridad
Las reflexiones de este año fueron encargadas al franciscano Francesco Patton, quien fuera custodio de Tierra Santa hasta 2025. Los textos interpelaron de forma directa a los líderes mundiales, recordándoles la responsabilidad ética de sus cargos.
«El poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación; el poder de usar la economía para oprimir los pueblos o para liberarlos de la miseria», señalaron las meditaciones, advirtiendo que toda autoridad «deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido».
Dignidad humana y el rol de las mujeres
La ceremonia puso el foco en los sectores más vulnerables de la sociedad, instando a los creyentes a ver el rostro de Cristo «en cada persona cuya dignidad es pisoteada». Se hicieron referencias explícitas a los dramas de migrantes, presos y víctimas de tortura. Especial mención recibió el papel de las mujeres en el alivio del dolor humano, destacando su presencia en zonas de conflicto y centros de salud, donde «desde hace siglos lloran por ellas y por sus hijos; detenidos y encarcelados durante una manifestación, deportados por políticas carentes de compasión, naufragados en desesperados viajes de esperanza, aniquilados en zonas de guerra».
En memoria del Papa Francisco
Este Vía Crucis estuvo profundamente marcado por el recuerdo del Papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025, justo después del Domingo de Pascua del año anterior.
Aunque su salud le impidió presidir sus últimos ritos, Bergoglio dejó un legado de cercanía con los marginados que León XIV ha buscado continuar. Se recordó el último mensaje pascual de Francisco, leído por el maestro de ceremonias Diego Ravelli, en el cual el difunto pontífice apeló con fervor al «desarme» y al cese de fuego en Gaza.
Con esta solemne procesión bajo la luz de las antorchas en el Coliseo, León XIV consolida el inicio de su ministerio petrino, reafirmando una Iglesia que busca encarnarse en los problemas del mundo real y que mantiene viva la memoria de la búsqueda de la paz global.
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