Este jueves, Irán y EE.UU. llevarán a cabo una tercera ronda de negociaciones sobre el programa nuclear en Ginebra, en un contexto marcado por las amenazas de intervención militar del presidente estadounidense, Donald Trump, y sin haber encontrado un terreno común entre sus posturas.
La reunión se lleva a cabo en medio de intensos intercambios verbales entre ambos oponentes, después de que Teherán declarara hoy que las afirmaciones de Trump, en las que sostiene que la República Islámica no renuncia a poseer un arma nuclear, son “grandes mentiras”.
El presidente de Estados Unidos afirmó anoche durante su discurso del Estado de la Unión que Irán está desarrollando misiles capaces de llegar a su territorio.
Además, estimó que 32,000 personas han muerto en la represión de las protestas de enero en Irán, mientras que las autoridades iraníes lo cifran en aproximadamente 3,100 y las ONGs opositoras en alrededor de 7,000.
Cualquier alegación sobre el programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y el número de víctimas durante los disturbios de enero es simplemente la repetición de ‘grandes mentiras’ ”, dijo esta mañana en X el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, como respuesta.
El diplomático hizo una comparación entre las afirmaciones de Estados Unidos e Israel acerca de su programa nuclear y la famosa frase de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania nazi, que sostiene que una mentira, si se repite con frecuencia, termina por hacerse verdad.
La República Islámica ha sostenido durante décadas que su programa nuclear tiene propósitos pacíficos y no tiene la intención de desarrollar un arma nuclear. Anoche, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, reiteró este punto.
Nuestras convicciones fundamentales son muy claras: Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo», publicó en X Araqchí.
El titular de Exteriores y principal negociador de Irán afirmó que asistirá a la próxima ronda de negociaciones con Estados Unidos “con el firme propósito de lograr un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible”.
Nuevo diálogo entre Irán y EE.UU.
El encuentro del jueves es el tercero en la ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Araqchí y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, tras dos reuniones anteriores en Omán y Ginebra en las que el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, ejerció de intermediario.
Después de esos dos encuentros, ambos lados mencionaron “progresos”, aunque todavía no han aceptado sus límites inamovibles.
Washington exige la interrupción total del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y la restricción de la capacidad de sus misiles para que no amenacen a Israel, mientras que Teherán insiste en que solo aceptará restricciones en su programa nuclear si se levantan las sanciones.
Los medios de comunicación en EE. UU. consideran que la cita representa “una última oportunidad” para lograr un convenio antes de que el presidente ejecute sus amenazas de acción militar.
Estados Unidos ha realizado el mayor despliegue militar desde la invasión de Irak con dos portaaviones, varios destructores y docenas de cazas de combate en las cercanías de la República Islámica para forzarla a negociar.
Sin embargo, Irán no se rinde ante esas intimidaciones y ha señalado que si sufre un ataque, reaccionará con firmeza, lo que provocará que el conflicto se propague por la región.
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