El reciente deslizamiento de tierra en Italia en una sección del pueblo siciliano de Niscemi, que ha quedado al borde de un profundo barranco, ha evidenciado nuevamente la fragilidad geológica, un país en el que más de un millón de personas que residen en esas áreas están en riesgo por los corrimientos.
Niscemi, un municipio de 26.000 habitantes, ha experimentado el colapso de una sección de la colina que lo sostiene, resultando en un verdadero barranco que se extiende a lo largo de 4 kilómetros y con decenas de metros de profundidad, donde han caído viviendas y vehículos, lo que ha llevado a la evacuación de más de 1.500 residentes.
Por el momento, todo indica que el fenómeno continuará en aumento y que el terreno seguirá deteriorándose, considerando que ya en 1997 se perdió una parte de su área urbana.
El desastre ha, además, provocado las habituales promesas de ayuda por parte de los políticos, y ha resaltado un punto importante: tras la imagen pintoresca de una Italia con sus bellas colinas se oculta la dura realidad de un país extremadamente vulnerable desde la perspectiva geológica.
Deslizamiento de tierra en Italia ¿Qué dicen los informes?
El último informe del Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental (ISPRA) ofrece una radiografía estremecedora: el 94,5 % de los municipios italianos se encuentran en áreas en riesgo por corrimientos, aludes, aluviones o la erosión.
El ISPRA señala que el 19,2 % del territorio italiano presenta una «peligrosidad alta» frente a estos fenómenos naturales, y que 1,28 millones de ciudadanos residen en áreas con un riesgo «elevado» debido a los constantes deslizamientos de tierra.
Esta es una situación vinculada a la orografía. El 75 % de Italia se encuentra en una territorio de colinas o montañas», declaró a EFE Alessandro Trigila, investigador del ISPRA.
Italia
Italia, una alargada península con forma de bota, está delimitado en el norte por la gran cordillera de los Alpes mientras otra, la de los Apeninos, lo recorre de norte a sur como una columna vertebral.
Bajo su superficie, se observa con frecuencia una intensa actividad tectónica, manifestándose a través de numerosos terremotos y temblores. En la superficie, se presentan costas, ríos, valles e incluso volcanes como el Etna, que es el más activo y el más grande de la placa europea.
Los pueblos y ciudades italianas fueron erigidos, por lo tanto, sobre elevaciones montañosas -basta pensar en las míticas ‘Siete Colinas’ de Roma- y eso las expone más a este tipo de problemas.
Mientras el país contenía el aliento ante el colapso de este pueblo siciliano, un desprendimiento cortaba la carretera que recorre el litoral ligur entre Génova y Arenzano (norte).

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