Chelsea certificó este miércoles su presencia en los octavos de final de la Liga de Campeones con una actuación estelar de Cole Palmer y Joao Pedro, autores de dos asistencias y dos goles que recondujeron el camino de los de Rosenior y, de paso, eliminaron al Nápoli (2-3) de Antonio Conte.
Cole Palmer saltó al campo en el descanso. Le bastaron 45 minutos para conectar dos veces con Joao Pedro y remontar en Nápoles. Dos golazos del brasileño. Los resultados jugaron a su favor y no tendrá que jugar el ‘play-off’. Nápoli soñó con entrar entre los 24 primeros. Lo mereció durante muchos minutos. Pero no pudo contener a los ingleses, superiores al final ante el que fue su técnico. No pudo obrar el milagro en la emergencia de lesiones que transita.
Con un banquillo formado por Miguel Gutiérrez, Beukema y un Lukaku con 11 minutos en las piernas en toda la temporada. Ante el gigante reto de derrotar a un Chelsea con opciones a cotas altas.
Así se presentó el Nápoli a la jornada decisiva en la que se jugaba buena parte de la temporada, marcada también por una primera fase demasiado pobre. La derrota era eliminación, la victoria la clasificación. El Estadio Diego Armando Maradona se entregó por completo a la causa. No fue suficiente
No pudo ponerse más cuesta arriba para los italianos, más de cara para los británicos. Una mano muy abierta de Juan Jesús mientras hacía de barrera acabó en penalti. Enzo Fernández no falló desde los once metros. Con toda la presión, el argentino encontró la concentración, ajustó a la cepa del poste derecho de Meret y colocó al Chelsea virtualmente en los octavos de final a los 20 minutos de duelo.
Pareció estar muerto Nápoli. Casi sin recursos en el banquillo, plagado de lesiones y otra vez por debajo en el marcador. Pero en la casa de Maradona siempre hay espacio para la épica. Y en apenas 10 minutos, entre el 33 y el 43, los de Antonio Conte fueron capaces de darle la vuelta al marcador para marcharse al descanso mandando en el marcador.
Avisó Di Lorenzo con un disparo desde dentro del área, pero respondió seguro Robert Sánchez tapando bien el palo corto. El meta español no pudo, en cambio, desviar el primer gran gol de la noche.
El de Antonio Vergara, un canterano del Nápoli que la pasada campaña jugaba en Serie B. En la emergencia, se ha convertido en la inesperada solución de Conte. Se marcó una ruleta con un solo pie dentro del área y cruzó lo máximo para esquivar la mano de Sánchez. Golazo y partido abierto.
Se crecieron los partenopeos. Las dudas aumentaron en la defensa ‘blue’, cada vez más endeble, más frágil. Y justo antes del descanso, Olivera llegó a línea de fondo, sacó un centro raso al primer palo y Hojlund, viejo conocido de la Premier League, fusiló a bocajarro para completar la remontada. La primera de la batalla.
Quiso dar Liam Rosenior un vuelco al partido. Introdujo en el descanso a su mejor jugador, Cole Palmer, disponible tras dos partidos fuera. Y cambió el partido. Suyo fue el pase en zona de tres cuartos a Joao Pedro. Entre líneas. Haciendo otra vez sencillo lo que en realidad es complejo. Y el brasileño se encargó del resto. Se plantó en la frontal, sacó un zurdazo directo a la escuadra y puso el empate a la hora de duelo.
Y, cómo no, suyo fue el pase que decidió el duelo. En el centro del campo. Sutil, con su zurda. Al espacio. Joao Pedro la encontró en carrera, se plantó en el área y, con tiempo para pensar, superó a Meret para colocar el 2-3 final en el marcador. Chelsea, a octavos. Nápoles, que soñó con la clasificación al ‘play-off’, eliminado tras una primea fase insuficiente, despedido por una ovación de su gente.
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