Este jueves 23 está previsto que el agua radioactiva de la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón, comenzará a verterse en el océano Pacífico, si las condiciones meteorológicas lo permiten, informó el primer ministro nipón, Fumio Kishida, a pesar del rechazo de la comunidad mundial.
Esta decisión se dio a conocer tras una reunión del jefe de Gobierno con varios de sus ministros y algunas partes involucradas, así como de su visita a la planta nuclear para evaluar la situación de los preparativos.
El agua que se pretende verter fue utilizada durante el proceso de enfriamiento de los reactores dañados y el combustible fundido a raíz del accidente nuclear desencadenado por el terremoto y tsunami de marzo de 2011 en Japón.
Esta se encuentra almacenada en unos tanques, después de pasar por un exhaustivo procesamiento de líquidos que elimina la mayoría de los radionúclidos.
Agua de Fukushima: 1,34 millones de toneladas de agua
Sin embargo, dichos recipientes se encuentran al borde de su capacidad máxima. Hasta finales de julio, había almacenados unos 1,34 millones de toneladas de agua tratada, el 98 por ciento de su límite.
Esta medida ha provocado la reacción de los ciudadanos japonés que se han manifestado frente al Parlamento nipón afirmando que esta acción supone una «carga» para el futuro.
Asimismo, los grupos antinucleares han mostrado su rechazo, como la organización ecologista Greenpeace. Esta afirmó, en un comunicado, que la decisión “hace caso omiso de la evidencia científica, viola los derechos humanos de las comunidades en Japón y la región del Pacífico y no cumple con el derecho marítimo internacional. Más importante aún, ignora las preocupaciones de su gente, incluidos los pescadores”.
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