El canciller de la República, Yván Gil, expresó en representación de Venezuela su firme oposición a la reciente extensión de la llamada «emergencia nacional» decretada por el Gobierno de Estados Unidos.
Esta medida, prorrogada el pasado 18 de febrero de 2026, representa la continuidad de la Orden Ejecutiva 13692, instrumento jurídico dictado originalmente el 8 de marzo de 2015 bajo la administración del entonces presidente Barack Obama”, destaca el comunicado.
La posición de Caracas, señala que la continuidad de este decreto no tiene base legal y representa un impedimento para la normalización de las relaciones entre ambos países.
El texto indica que «este instrumento fue creado desde su inicio sin una base objetiva ni una justificación válida», sustentándose en argumentos que el comunicado oficial considera como distantes de la realidad y del Derecho Internacional.
Declaración de emergencia nacional de EE.UU.
En ese sentido califica de «insólita» la designación de Venezuela como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad de Estados Unidos, señalando que, después de once años de aplicación de esta normativa, se ha demostrado que Venezuela no constituye un peligro ni para el pueblo ni para el gobierno estadounidense, ni para ninguna otra nación del planeta.
Destaca que la extensión de esta medida se basa en consideraciones políticas que no se corresponden con la situación actual y que únicamente ayudan a mantener relatos de enfrentamiento.
De acuerdo con el texto, estas medidas unilaterales desatienden intencionadamente las conexiones históricas, culturales y humanas que han unido a ambos países a lo largo del tiempo.
Se insta al gobierno de Estados Unidos a que «adopte un enfoque constructivo y respetuoso en sus relaciones internacionales, deje de lado los métodos unilaterales y progrese hacia una fase de respeto mutuo y diálogo sincero».
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