Prensa UDO Monagas.- En un ambiente cargado de sentido de pertenencia, la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (EICA) de la Universidad de Oriente, Núcleo de Monagas, conmemoró hoy su duodécimo aniversario. La jornada, que inició con una Misa de Acción de Gracias y un emotivo acto protocolar, sirvió de escenario para reafirmar el compromiso de esta casa de estudios con el país.
La apertura del evento estuvo a cargo de la Dra. María Elena Pinto Rodríguez, decana del núcleo, quien formalizó la instalación del acto en el marco del XII Aniversario de la Escuela. Su presencia encabezó el reconocimiento a una comunidad que ha respondido frente a las adversidades manteniendo sus puertas abiertas y procesos académicos en marcha, consolidando así una realidad institucional sólida; la EICA, con apenas 12 años, tiene muchas historias que contar.

La gloria silenciosa de enseñar
El discurso de orden fue pronunciado por el Profesor (MSc) Frank Díaz, quien se alejó de los tecnicismos para centrarse en el valor intrínseco de la docencia y el vínculo inquebrantable entre profesor y alumno. Díaz definió a la EICA no solo como una facultad técnica y universitaria, sino como un «bastión de productividad y esperanza, de conocimiento científico y tecnológico».
Uno de los momentos más profundos de su intervención fue la reflexión sobre el papel del educador como formador de caracteres. Díaz resaltó que la verdadera recompensa no reside en los títulos, sino en la huella humana que queda en el egresado.


«No hay decreto, ni reconocimiento oficial, ni distinción académica que se le compare. Porque en esa firma, colegas, no hay tinta: hay años de aula, horas de paciencia, correcciones en trabajos, conversaciones en el pasillo, exámenes devueltos con una palabra de aliento», expresó Díaz en su discurso.
Para el orador, este lazo trasciende el aula, describiendo ese instante en que el nuevo profesional busca a su profesor para que estampe su firma en el título como «la gloria silenciosa, humilde y eterna de ser profesor«.
Díaz, quien soñó de niño con ser aviador, hoy comprende que su verdadero camino era la educación y que Dios tenía un mejor plan para él. Con base en dicha certeza, aseguró que no cambia por nada la satisfacción de contribuir a la formación de jóvenes profesionales.

UDO es resiliencia y futuro
El evento también destacó la sinergia de la Escuela, donde el ingeniero de sistemas y el ingeniero de petróleo encuentran soluciones integrales.
El distinguido orador de orden subrayó que cada proyecto desarrollado es «un ladrillo más en la construcción de un futuro mejor para Venezuela» y compartió el reconocimiento con sus colegas profesores que fueron arquitectos de un sueño colectivo que hoy cumple 12 años.
En el acto también tuvo participación la profesora (MSc) Hortensia Calzadilla quien durante sus palabras de bienvenida se mostró orgullosa de dirigir la EICA y con ellos sumar esfuerzos a la construcción del país. Por su parte, el padre Ánthony Josué Pérez, agradeció a Dios durante la Misa por la luz y sabiduría que otorga a los docentes universitarios de la EICA para guiar a los estudiantes por el camino del conocimiento.
Igualmente, estuvo presente el profesor Roger Díaz, jefe del Departamento de Ingeniería de Sistemas quien comparte una gran responsabilidad con el profesor Jesús Otahola jefe del Departamento de Ingeniería de Petróleo.
La celebración cerró recordando el lema de la Universidad de Oriente: «Del pueblo venimos, hacia el pueblo vamos«, reafirmando que la ingeniería de excelencia en la EICA es, ante todo, una labor humanizada.
El evento concluyó pasadas las 3:00 p.m., luego de las charlas técnicas de egresados y estudiantes de Ingeniería de Petróleo e Ingeniería de Sistemas, quienes demostraron con su disciplina y conocimientos que en la EICA se forman profesionales capaces de dejar en alto el nombre de la UDO Monagas en cualquier ámbito laboral.
UDO Monagas inicia proceso de registro para aspirantes del periodo I-2026



