Britney Spears, de 44 años, ha vuelto a utilizar sus plataformas digitales para compartir una profunda reflexión sobre las secuelas emocionales de su pasado familiar. En un extenso mensaje publicado este miércoles 4 de febrero en Instagram, la cantante abordó temas como el aislamiento, el miedo y las consecuencias de haber vivido bajo el estricto control de su entorno más cercano durante años.
La artista cuestionó abiertamente la justificación de su familia sobre el trato recibido durante su tutela legal, señalando que aislar a una persona bajo el pretexto de ayudarla es un error profundo. Spears enfatizó que, aunque existe la capacidad de perdonar, las experiencias de exclusión y soledad son imposibles de olvidar. En el mismo texto, se describió como una persona «increíblemente afortunada de seguir viva» tras las vivencias atravesadas.
A pesar de que la tutela finalizó en 2021, la intérprete de «Toxic» admitió que actualmente siente miedo de su familia. Aunque no señaló a individuos específicos en esta publicación, su mensaje se alinea con las denuncias previas realizadas en tribunales y en su libro The Woman in Me, donde afirmó que la conservaduría fue diseñada principalmente para el beneficio económico de su padre, Jamie Spears.
Spears también se mostró escéptica sobre cualquier tipo de reparación moral, concluyendo que los responsables nunca asumirán la autoría de sus actos.
Para cerrar su mensaje en un tono más cotidiano, mencionó que ha estado inactiva en el baile durante el último mes tras fracturarse un dedo del pie en dos ocasiones.
Actualmente, la cantante mantiene una relación cercana únicamente con su hermano Bryan, mientras que los vínculos con sus padres y su hermana Jamie Lynn permanecen distantes o frágiles.
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