La oposición rompe el diálogo y se niega a firmar el “Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela”, previamente establecido entre las partes con el acompañamiento del Presidente de República Dominicana, el expresidente José Rodríguez Zapatero y un grupo de cancilleres invitados, unos por el Gobierno y otros por la oposición. Luego, el CNE convocó a elecciones presidenciales para el día 22 de abril de este año. Mientras esto sucede, los proveedores de alimentos mantienen con más fuerza el cerco que impide el acceso de la población a los productos e imponen el alza de precios y no aceptan cumplir los precios de diciembre pasado.

Por su parte, desde el exterior amenazan con más sanciones y hasta con intervención militar, al tiempo que la Fiscal de la Corte Penal Internacional, señora Fatou Bensouda, anuncia un examen preliminar sobre supuestas violaciones de Derechos Humanos por parte del Gobierno durante los sucesos provocados por sectores opositores el año pasado.

Cualquier violación de derechos humanos debe ser castigada. Les pregunto a los denunciantes ante la CPI si incluyeron en su denuncia las quemas de seres vivos cometidas por opositores en Venezuela. Importa mucho mostrarle a la Fiscal el video donde aparecen, allá en Lecherías de Anzoátegui, unos opositores prendiéndole fuego a un joven humilde al que, ya muerto, se burlaban y pateaban el cadáver.

Aún no he visto a ningún opositor manifestar su condena a esa barbarie terrorista que no olvidaremos nunca, por más denuncias que hagan para ocultar tal atrocidad. Con la situación de país asediado por gobiernos extranjeros y la traición de algunos que por ahí rondan, así nos encontramos.

Y ahora, ¿Qué hacer? No podemos detenernos, mucho menos rendirnos en el empeño de alcanzar la paz. Tenemos que armarnos de conciencia y de valor para defender a este país contra los enemigos de fuera que quieren destruirlo y de los internos traidores que quieren venderlo. ¡La patria no se vende! dijo Chávez, y no se equivocó cuando nos advirtió aquel 8 de diciembre de estas circunstancias por las que estamos pasando. El enemigo está más allá de esa oposición que, si bien no debemos subestimar, vive en estos momentos una desesperación electoral porque viene de fracaso en fracaso, más el fracaso de su desesperación para destruirse que se convierte –como diría Kierkegaard – en una tortura que reaviva su rencor. ¡Cuidemos la patria!

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