Las elecciones del domingo 15 traen un cúmulo de sorpresas. Los seguidores de la oposición, después de oír de sus dirigentes discursos supercontradictorios, ahora se ven sumidos en unas proclamas sin sentido muy propias de una dirigencia que en sí misma está perdida y requiere apelar a todos los simbolismos para hacer que, en el poco tiempo que falta para los comicios, la ruleta de la suerte los toque en sus giros.

En las guarimbas, los poderes fácticos aplaudían los eventos terroristas y clamaban porque se extendieran a todo el país, más allá de los focos puntuales en algunos estados. La Iglesia, la CEV, celebraban con vítores, prestaron los templos, tocaban las campanas, bendijeron a los terroristas que ponían las bombas en La Carlota. Confiaban en que estos eventos eran irreversibles y que el presidente Maduro renunciaría.

Fedecámaras, que sí sabe de golpes porque es su especialidad –remember Carmona– utilizó todos los mecanismos posibles para apoyar los movimientos desestabilizadores y financió en algunas ciudades estos condenables hechos. VP y PJ y sus líderes, alcaldes y gobernadores, abiertamente marcharon con los guarimberos, molotovs y morteros en mano. “No saldremos de las calles hasta que el Gobierno caiga y Maduro se vaya”, gritaban a voz en cuello.

Hoy, el fantasma de la abstención está golpeando a la oposición, por el desastre que hicieron durante las guarimbas. Los partidos agrupados en la MUD están llamando a votar en todas las regiones. Los medios en manos de la derecha, enemigos acérrimos del CNE, al que descalifican y han estigmatizado, están desesperados por los votos. Ocariz ha dicho: “La gente tiene que salir a votar”.

El Psuv está tranquilo, trabajando a millón por las regionales. Lograda la paz con la convocatoria a la ANC, se legitima el carácter democrático de la revolución bolivariana con esta elección, la número 22, donde todos los conflictos se han resuelto con la participación del pueblo chavista y con los distintos procesos eleccionarios que ha habido. Hay que votar para seguir construyendo la paz que se merece nuestro pueblo.

Profesora UCV

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