He leído que existe la intención de cambiar el nombre al estado Vargas. Es una muy mala idea cuya concreción está a tiempo de evitarse. Vargas es un nombre que unifica a los pueblos del litoral central, cuyo territorio relativamente pequeño es sin embargo de los más densamente poblados. Su gente se distribuye en varias parroquias, cada una con su propia y muy definida personalidad.

Vargas es el venezolano más ilustre de los nacidos en esa región a la que me unen vínculos para mí muy significativos. Presidente de la República, primer Rector de la Universidad republicana, autoridad educativa del país antes de haber ministerio del ramo, senador, médico eminente de dilatada obra que simboliza esa profesión entre nosotros. Su fecha natalicia es el Día del Médico. En la política, representa el respeto al Derecho, la voluntad de paz y el coraje cívico, valores que se resumen en su célebre diálogo con el conjurado Carujo: “No, el mundo es del hombre justo; es el hombre de bien y no el valiente el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”.

No es prudente despreciar el sentido histórico del pueblo varguense. Es puerto y aeropuerto, turismo y comercio. También una cultura. Por algo escogió la de Gual y España como su bandera y en su escudo la Casa Guipuzcoana y las dos torres de San Carlos y El Vigía, síntesis de su naturaleza dual, abierta y protectora. Y cada año celebra al prócer la Junta Glorias a Vargas en tradición genuina, apreciada en todos los sectores sociales.

El estado Vargas se llama así porque es lo natural. Así se llamó primero el departamento del Distrito Federal desde hace más de ciento quince años, luego el municipio autónomo y el territorio federal que abrió la puerta a la antigua aspiración de autonomía de esas comunidades. La de La Guaira, histórica capital; Catia La Mar, la más poblada; Maiquetía y Macuto tradicionales; Caraballeda y Naiguatá, resonancia afrovenezolana en sus tambores; Carayaca agrícola trepando la montaña que en El Junko ya es realidad dominante; Caruao que en La Sabana tiene más peloteros por metro cuadrado que San Pedro de Macorís. Y las más nuevas, Carlos Soublette que homenajea al otro Presidente de allá y dio entidad a Pariata y Montesano, y Urimare, hasta 2009 Raúl Leoni, porque ya era muy grande la más populosa. Todas importan y todas son Vargas.

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