Inicio Destacado Se cumplieron 22 años de la trágica muerte de la princesa Diana

Se cumplieron 22 años de la trágica muerte de la princesa Diana

El 31 de agosto de 1997 fallecía Diana de Gales en un accidente de coche en París. Dos décadas después de su muerte, su recuerdo sigue aún vivo.

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La muerte de la princesa Diana en 1997 fue un hecho que marcó al mundo de la realeza.

El 31 de agosto de 1997, el mundo entero se conmocionó con una terrible noticia. Diana de Gales fallecía en un accidente de coche cuando el vehículo en el que se encontraba con su pareja, Dodi Al-Fayed, se estrellaba en un túnel de París mientras huían de los ‘paparazzi’.

Fue la muerte más inesperada y trágica que azotó al Reino Unido en el siglo XX. Han pasado ya 22 años de su desaparición, pero su recuerdo sigue tan presente como en sus 36 años años de vida.

Nació en el seno de una familia aristocrática

Nacida en 1961, Lady Di era la cuarta hija de John Spencer, VIII conde de Spencer, con su primera esposa, Frances Ruth Burke Roche. Diana no era plebeya: era miembro de una importante familia de la aristocracia británica. Sus dos abuelas fueron damas de la Reina Isabel, la Reina Madre.

Sus padres se separaron cuando ella tenía ocho años

En 1969, cuando tenía ocho años, sus padres se separaron. Tras vivir una breve temporada con su madre en un apartamento en el exclusivo barrio de Knightsbridge, la custodia de Diana y su hermano menor fue para su padre.

Soñaba con ser bailarina

Diana se formó en los mejores colegios de Inglaterra, donde nunca destacó por se una buena estudiante. Se de daban bien los deportes, en especial la natación y el buceo. pero su pasión era la danza. De pequeña soñaba con ser bailarina.

Maestra en una escuela infantil

Antes de haber cumplido 17 años, Diana se mudó a Londres. Y se fue a vivir a un apartamento en en Coleherne Court, la zona de Kensington y Chelsea, donde vivió hasta 1981. El piso fue un regalo de cumpleaños de su madre por su 18 cumpleaños. En aquella época trabajó como maestra en una escuela infantil en la Young England School en Pimlico, en Londres.

Un romance que dio la vuelta al mundo

El noviazgo entre Carlos y Diana hizo correr ríos de tinta. Eran de sobra conocidos los amoríos del príncipe con Camilla Parker Bowles, un amor de juventud que mantuvo incluso cuando ésta contrajo matrimonio y estando casado con Diana de Gales. Pero el mundo se rindió a los encantos de su dulce novia.

Su noviazgo con Carlos de Inglaterra

El compromiso oficial entre Diana y Carlos de Inglaterra se anunció en febrero de 1981. Entonces dejó su trabajo en la guardería -donde la aguardaba la prensa a diario- y se mudó a Clarence House, residencia de la Reina Madre.

750 millones de personas en el mundo vieron la boda en directo

El 29 de julio de 1981, con apenas 20 años, Diana contrajo matrimonio con Carlos de Inglaterra -13 años mayor que ella- en la catedral de San Pablo de Londres. La ceremonia fue un verdadero acontecimiento en la época: unas 750 millones de personas vieron la boda en directo. Aquella retransmisión permitió al mundo descubrir a quien sería un verdadero icono en los años ochenta y noventa. Una princesa que transgredió todas las normas. 

La princesa que rompió con todas las reglas

Y es que Diana rompió las reglas establecidas e impuso un estilo y una visión propias en la estricta y conservadora familia real británica. Desde su estilo en el vestir a su manera de comportarse en sus numerosísimos actos oficiales. Todo en ella tenía su marca personal.

La primera piedra en su camino: la reina Isabel II

Pero aquella boda de cuento de hadas escondía una dura realidad: Diana no era tan bien recibida en el clan de los Windsor como parecía en un principio. Lo cierto es que a Carlos le tocaba casarse y sentar cabeza y Diana parecía ser la candidata perfecta para casarse con el heredero al trono de Inglaterra. De buena familia, culta, virgen… cumplía todos los requisitos para ser una futura reina. Todos, a excepción de uno: no era del agrado de la reina Isabel II, quien siempre la despreció. Donald Spoto, biógrafo de Diana, reveló años más tarde que Diana consideraba a la monarca «artera y perversa».

El nacimiento del príncipe Guillermo

Poco después de su boda, Diana y Carlos tuvieron a su primer hijo. El príncipe Guillermo nació en Londres el 21 de junio de 1982. El pequeño fue bautizado en el salón de música del palacio de Buckingham el 4 de agosto de 1982, el día del 82 cumpleaños de su bisabuela paterna, la reina madre Isabel. Uno de sus padrinos de bautizo fue Constantino de Grecia, hermano mayor de la reina emérita doña Sofía.

La imagen de una familia feliz

En aquellos primeros años de matrimonio, Lady Di y Carlos parecían la pareja perfecta. La imagen que proyectaban era de la una pareja enamorada y la de una familia feliz.

Nacimiento del príncipe Harry

Su segundo hijo nació dos años más tarde, el 15 de septiembre de 1984. Bautizado como Guillermo, desde pequeño le pusieron el apodo de Harry, nombre con el que es conocido en la actualidad.

Sus años más felices

Tras el nacimiento de sus hijos, Diana vivió una época dulce. El mundo la adoraba. Y ella se sentía feliz cuidando de sus pequeños.

Empiezan los problemas

A los cinco años de darse el ‘sí, quiero’, los problemas empiezan a hacerse notorios en la vida de Diana. Su suegra no soporta el nivel de popularidad de su nuera. Y su marido parece más pendiente de las faldas de Camilla que de atender su matrimonio.

Diana, volcada en sus hijos

Diana intentó ocultar que su matrimonio fallaba. El amor y cuidado de sus hijos suplió durante un tiempo las carencias afectivas de su matrimonio.

Siempre espontánea

Poco a poco, Diana aprendió a quitarse el corsé de la familia real británica y empezó a mostrarse tal y como era: espontánea, fresca, divertida. Y, entonces, la pasión de los ingleses -y de todos el planeta- por ella no hizo más que multiplicarse.

La educación de Diana a sus hijos

Como madre, Diana hizo especial hincapié en compartir actividades con sus hijos que no eran propias de la monarquía. Diana quería que sus niños tuvieran una infancia lo más normal y feliz posible. Los llevó a partes temáticos, a restaurantes de comida rápida, y jugaba con ellos como una madre más…

La princesa vulnerable

De aspecto tímido y maneras dulces, la princesa se metió al planeta en bolsillo. Era cándida, cercana y humana. A diferencia de la estirpe de los Windsor, acostumbrados a mantener las formas, Diana no temía ocultar sus emociones en público. Y se mostraba vulnerable. Por eso todos la adoraban. Se convirtió en la princesa del pueblo. Logró algo que pocas ‘altezas’ consiguen: personas de todos los estratos sociales, nacionalidades y niveles empatizaban con ella.

Querida y admirada dentro y fuera de Inglaterra 

Diana tenía un poderoso magnetismo personal que la convirtió, en vida, en una auténtica leyenda. A medida que pasaba el tiempo, la princesa tomó conciencia de cuánto la querían y admiraban los ciudadanos de Inglaterra. Un sentimiento que era compartido más allá de las fronteras del país.

Sus veranos en Mallorca

Convertida ya en un icono internacional dentro de las ‘royals’, Diana deslumbraba en cada puesta en escena. En sus veranos en Mallorca con los reyes don Juan Carlos y Sofía, la prensa internacional prestaba atención a todos su movimientos. Y a cada detalle de sus innovadores ‘outfits’.

Visitaron cuatro veces Marivent

Diana y Carlos llegaron a visitar Palma de Mallorca hasta en cuatro ocasiones. La primera vez fue en 1986. Pero regresarían en 1987, 1988 y 1990. Las fotos de aquellos veranos aparentemente idílicos ocultaban que los príncipes de Gales ya hacían vidas separadas: Carlos prefería pintar acuarelas en Valldemossa mientras Diana tomaba el sol y navegaba en el sur de la isla.

1992: el año de su separación con Carlos (y con toda la familia real británica)

En 1992, Diana y Carlos se separaron de hecho. La ruptura terminó en divorcio el 28 de agosto de 1996. Aunque conservó el título de princesa de Gales, aquella situación la privó de su categoría de «Alteza Real».

1995: el año del escándalo

En 1995, Diana ofreció una entrevista a la cadena pública BBC, donde concedió una entrevista que dio la vuelta al mundo. En ella admitió públicamente haber padecido bulimia y de haberse autolesionado. También habló de las infidelidades de Carlos con Camilla y reconoció haber sido infiel a su marido.

Su trágica muerte en un accidente automovilístico

Dos años después de su divorcio, Diana y su novio Dodi Al-Fayed perdieron la vida en un accidente de tráfico en un túnel de París mientras huían de los ‘paparazzi’ que intentaban inmortalizar a la pareja. Ese día, Diana pasó a convertirse en un mito. En leyenda. Y en historia.

El legado de Diana

Uno de los legados de la princesa de Gales fue su apoyo activo a diversas causas humanitarias. Apoyó a Nelson Mandela (Premio Nobel de la Paz en 1993) en su lucha contra el Apartheid, acompañó a Teresa de Calcuta (Premio Nobel de la Paz en 1979) en su labor con niños y enfermos en India. Respaldó a un sinnúmero de organizaciones de carácter filantrópico. Incluso visitó personalmente las minas antipersonas en Angola (algo de lo que el Príncipe Harry ha tomado el testigo). Pocos días antes de su muerte (31 de agosto de 1997), Diana visitó Bosnia como parte de la Red de Sobrevivientes de Campos Minados. Su presencia ayudaba a multiplicar la difusión mediática y social de las causas que apoyaba. Cada paso de Diana se convertía en noticia.

El Príncipe Harry, digno heredero de la rebeldía de Diana

De sus dos vástagos, Harry quien más lleva los genes ‘Spencer’ a flor de piel. El pequeño de los hijos de Diana y Carlos es el que más parecido guarda con su madre en lo que respecta a personalidad. Espontáneo, rebelde, natural… es clavado a Diana en muchas cosas. La principal: no le gusta que nadie le imponga cómo debe vivir. Él mismo marca su propia hoja de ruta. Algo que su actual esposa, Meghan Markle, comparte al 100% con él.

Guillermo, el que más la echa de menos

Y, aunque Guillermo, el hijo mayor, es quien ha heredado la rectitud de los Windsor, quizás sea el hijo que más ha echado en falta a su madre. El príncipe tenía 15 años cuando se quedó huérfano. Fue el golpe más duro de su vida. Él mismo ha confesado que perderla «fue un dolor como ningún otro». Algún día será rey de Inglaterra, pero tanta responsabilidad sería mucho más fácil y llevadera con su progenitora a su lado. La pérdida de su madre «es una carga pesada de llevar y sentir», ha admitido.

¿Cómo se llevaría Diana con sus nueras?

Los dos hijos de Diana están felizmente casados. Y muchos se preguntan cómo sería la relación de Diana con sus nueras, Kate Middleton y Meghan Harry, en caso de seguir con vida. ¿Cómo se llevaría con las dos grandes protagonistas de la casa real británica?

Kate y Meghan, siempre bajo la sombra de Diana

Tanto Kate como Meghan son las principales figuras femeninas de la saga real británica. Y aunque cada una de ellas tiene su propio estilo, no pueden evitar vivir bajo la alargada sombra de Diana, con quien son comparadas constantemente. Hagan lo que hagan, vistan como vistan, hablen como hablen… Cada uno de sus movimientos siempre se pone el relación con aquello que Lady Di hizo en su día.

El discreto papel de Camilla

En la actualidad, Camilla es la actual -y oficial- princesa de Gales. Sin embargo, ese título está tan intrínsecamente unido al nombre de Diana que el Palacio de Buckingham prefirió favorecer el uso del de duquesa de Cornualles tras su enlace con Carlos, en 2005. Y aunque lleva 14 años casada, ha asumido un perfil muy bajo como esposa del heredero al trono de Inglaterra. Sin duda, una postura inteligente por parte de Camilla, a quien le resulta del imposible competir en modo alguno con la figura, aún viva, de Diana. Podrían pasar 22 años más: nada ni nadie será capaz de borrar el recuerdo de Lady Di de nuestra memoria.

El paso del tiempo y lo que ha salido a la luz

Como cada año cuando agosto toca a su fin, el puente del Alma, en París, volverá a llenarse de flores. Se cumplen dos décadas y dos años de la muerte de Diana de Gales, la ya eterna princesa del pueblo, en un accidente de coche en la capital francesa. La entonces exmujer del príncipe Carlos de Inglaterra, heredero al trono británico, moría pocas horas después de estrellarse contra el pilar número 13 del túnel a causa de una herida, pequeña pero situada en el peor sitio.

Esa revelación, entre otras muchas, ha sido una de las cuestiones que rodeaban a la aristócrata que han salido a la luz después de su muerte en el hospital parisino Pitié-Salpêtrière.

No es la única. Cuestiones sobre su luna de miel, cómo fue su última conversación con sus hijos o qué les regalaba, impresiones de sus amigos, sus amantes o sobre ellos, revelaciones sobre su matrimonio… Estos son algunos de los secretos desvelados de forma póstuma sobre Diana Spencer, princesa de Gales, que hoy tendría 58 años.

SOBRE LA MUERTE DE DIANA

El fallecimiento de la princesa del pueblo hizo que las conspiraciones y las teorías se dispararan. Finalmente, y después de una década de investigaciones, a principios de 2008 el Tribunal Supremo de Londres dirimía que se había tratado de un accidente. Las querellas de Mohamed Al Fayed, dueño de los almacenes Harrod’s y padre de Dodi, entonces pareja de la princesa y también fallecido, no dieron su fruto y el jurado rechazó la teoría confirmando el accidente.

Lo que se ha conocido más recientemente es el modo en el que falleció Diana. En 2004 el jefe de la policía de Londres le pidió a un médico llamado Richard Sheperd que revisara las pruebas para ver si se trataba, como finalmente de decidió, de un accidente. Además de Diana y Dodi en el choque murió el chofer del automóvil, Henri Paul. Ninguno llevaba puesto el cinturón de seguridad; el único que lo tenía abrochado era el guardaespaldas de Fayed, Trevor Rees-Jones, sentado en el asiento del copiloto y que sobrevivió.

Felipe de Edimburgo, el príncipe Guillermo, el conde Spencer, el príncipe Enrique y el príncipe Carlos en el funeral por Diana de Gales, el 6 de septiembre en Londres. ampliar foto
Felipe de Edimburgo, el príncipe Guillermo, el conde Spencer, el príncipe Enrique y el príncipe Carlos en el funeral por Diana de Gales, el 6 de septiembre en Londres.

El doctor Sheperd investigó y, en un libro que salió a la venta el pasado abril, explicó que Paul y Fayed murieron de inmediato, pero no la princesa. Ella —sentada detrás del copiloto, que no se movió al llevar cinturón— se rompió varios huesos y sufrió una herida pequeña pero fatal y situada en el pecho, «en el peor sitio». «Esa herida suponía un pequeño rasguño en una vena de uno de sus pulmones», explicaba. La princesa de Gales parecía «herida pero estable, especialmente porque era capaz de mantener la comunicación. Mientras que todo el mundo estaba centrado en Rees-Jones, la vena estaba sangrando poco a poco en su pecho». Cuando se dieron cuenta, Diana estaba perdiendo la consciencia, sufrió una parada cardíaca y era demasiado tarde.

SUS AMIGOS Y AMANTES

A lo largo de su vida, pese a las dificultades que vivió en palacio, la princesa supo rodearse de gente que la quiso y la apreció por su personalidad y sus labores solidarias. También por su convivencia con ella, como fue el caso de su madrastra, con quien tantos encontronazos tuvo, que finalmente confesó que ambas acabaron convertidas «en buenas amigas». «Diana era una persona adorable que sufría una enorme presión y que acababa en mi sofá para contarme sus problemas», relataba Raine McCorquoadale en la revista británica The Gentlewoman en septiembre de 2015.

Uno de sus principales apoyos entre los Windsor fue Sarah Ferguson. Quién fue duquesa de York y esposa del príncipe Andrés aseguraba hace poco acerca de Diana que «era una mejor amiga, una hermana». «La echo de menos todos los días», explicaba la madre de las princesas Eugenia y Beatriz de York. Eso sí, sin dejar de dar su versión: «Éramos dos mujeres que nos habíamos enamorado de dos príncipes maravillosos, a ella la pusieron de santa, a mí de pecadora».

La enorme exposición de Diana hizo que se codeara de estrellas que pasaron situaciones similares a ella, de enorme fama pública pero con una faceta íntima que la deslumbró más que los escenarios y los focos. Así, una actriz cómica llamada Cleo Rocos dio a conocer en 2013 una curiosa anécdota sobre la princesa de finales de los ochenta, cuando aún estaba casada con el príncipe Carlos: había salido una noche de fiesta en un pub con Freddie Mercury. Tras pasar la noche bebiendo champán y riéndose viendo Las chicas de oro, salió vestida de hombre, camuflada bajo una chaqueta, con el pelo oculto con una gorra y gafas de sol.

Los príncipes de Gales se besan en el palacio de Buckingham tras su boda, celebrada en la catedral de San Pablo en Londres el 27 de julio de 1981. ampliar foto
Los príncipes de Gales se besan en el palacio de Buckingham tras su boda, celebrada en la catedral de San Pablo en Londres el 27 de julio de 1981. CORDON PRESS

Una exnovia del también cantante Bryan Adams contó en 2003 que este mantuvo una relación con la aristócrata en 1996, cuando ella ya estaba divorciada del príncipe Carlos. En verano de 2018 él decidió hablar del asunto y afirmó que eran «solo buenos amigos» y que la visitaba a menudo en el palacio de Kensington. De hecho, en 1984 compuso un tema llamado Diana que solía cantar en todos los conciertos y que dejó de interpretar desde la muerte de la princesa. El suceso le afectó profundamente, como al ex primer ministro británico Tony Blair, que lo consideró «la caída de una estrella», como le escribió por carta a Bill Clinton.

Otro detalle curioso de la princesa lo desveló Kevin Costner. Hace unos meses, el actor desvelaba que en Hollywood querían que Diana de Gales fuera la protagonista de la segunda parte de El Guardaespaldas, pero su muerte truncó el proyecto. «Recuerdo que fue increíblemente dulce al teléfono cuando hacía las preguntas”, ha señalado el actor de Bailando con lobos. «Ella dijo: ‘¿Vamos a tener una escena de besos?’ Pero lo dijo de una manera muy respetuosa: estaba un poco nerviosa porque creo que su vida estaba muy controlada en ese momento. Y dije: ‘Sí, va a haber un poco de eso, pero ya lo negociaremos bien».

Sus amantes, claro, también tenían algo que decir. Uno de los más famosos fue James Hewitt, a quien se atribuyó la paternidad del príncipe Enrique. Él, pese a querer sacar tajada del estrellato de Diana, a la que ha calificado de «una persona bella y encantadora que estaba falta de amor», lo ha negado. El experto en arte Oliver Hoare falleció hace un año y de él se supo que adoró a Diana (que pensó en fugarse con él) aunque luego retomó su larga amistad con el príncipe Carlos.

GUILLERMO Y ENRIQUE

Buena parte de las revelaciones desde la muerte de la princesa  han estado relacionadas con sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique. Ellos mismos han hablado de su madre, aunque tardaron años en hacerlo. La primera vez fue en 2007, con el décimo aniversario de la muerte de Diana

Diana y Enrique, en una boda en Windsor en 1992. ampliar foto
Diana y Enrique, en una boda en Windsor en 1992. CORDON PRESS

«Fue un acontecimiento que cambió nuestras vidas para siempre», confesó entonces Enrique. «Pero lo que más nos importa ahora, con vistas al futuro, es que recordemos a nuestra madre como a ella le hubiera gustado y como era realmente: divertida, generosa, normal y corriente, completamente genuina. Dejemos descansar en paz a la princesa», relató, describiéndola como «nuestra guardiana, amiga y protectora», que detrás de los focos de los medios de comunicación «era simplemente la mejor madre del mundo»

Diez años después, cuando se acercaba el 20º aniversario de la muerte de la princesa, dieron detalles sobre cómo fue la última vez que hablaron con ella, por teléfono y cuando estaban veraneando en Balmoral (Escocia) junto a su abuela, Isabel II. Cuentan que la despacharon rápido, que querían irse a jugar. «De niños pasábamos demasiado tiempo hablando con nuestros padres por teléfono, en lugar de vernos. No me gustaba, pero así era la situación», contaba Guillermo. «Creo que Enrique y yo teníamos prisa por despedirnos y seguir con lo nuestro». «Lo lamentaré el resto de mi vida», confesaba su hermano, que también ha alabado el papel del príncipe Carlos: «Una de las cosas más difíciles que un padre puede hacer es decirle a sus hijos que su madre ha muerto».

El propio Enrique tuvo que pasar por terapia para superarlo, y ha explicado que su etapa en Afganistán le ayudó a pasar por ello: «Si pierdes a tu madre a los 12 años tienes que hacerte a la idea de que ya no va a estar a tu lado, pero 15 o 17 años después seguía sin asumir que ella ya no estaba conmigo y fue en Afganistán donde dije: ‘Vamos, es el momento de hacerle frente».

El joven también ha hablado acerca de la persecución de Diana por parte de los paparazis, constante y agobiante durante toda su vida. «Una de las cosas más difíciles de aceptar es el hecho de que la gente que la persiguió en el túnel fuera la misma que tomó fotografías de ella mientras todavía se estaba muriendo en el asiento trasero del coche», dijo Enrique. De hecho, tanto él como su hermano Guillermo desvelaron haber visto a su madre «profundamente angustiada» en los años previos a su muerte por el acoso de los fotógrafos que la esperaban «como si fuera un paquete cada vez que salía». «Una manada de perros, que la siguió, la persiguió, la acosó, la llamó, la escupió y trató de obtener una reacción airada para conseguir un fotografía», narró con dureza Guillermo en un documental.

Los príncipes Carlos y Diana y sus hijos en el palacio de Marivent, en Mallorca, en agosto de 1987. ampliar foto
Los príncipes Carlos y Diana y sus hijos en el palacio de Marivent, en Mallorca, en agosto de 1987. CORDON PRESS

En un plano más curioso recae la confesión que hizo Paul Burrell, que fue mayordomo personal de la princesa. En el documental Serving the Royals: Inside the Firm (A servicio de la Familia Real: dentro de ‘La Firma’). En él, Burrell contaba: «Diana me solía pedir que comprara revistas eróticas para sus hijos«. Su intención venía porque la princesa «pensaba que era bueno que sus hijos vieran a otras damas». «Quería que sus hijos crecieran con una visión positiva del sexo opuesto, motivo por el que normalmente me encargaba ir al quiosco de prensa a realizar este tipo de compras», contó.

SUS PROPIAS CONFESIONES

Tras la muerte de Diana y más allá de su polémica biografía, se han ido conociendo detalles de su vida y del infierno en el que se convirtió Windsor a través de cartas, escritos y cintas. Con motivo del 20º aniversario de su muerte vio la luz un polémico documental en Reino Unido en el que se conocieron grabaciones de la princesa. En ellas, por ejemplo, hablaba del día de su boda, en 1981: «Fue uno de los peores de mi vida», confesó. También contó que el príncipe Carlos solo acudía a la cama matrimonial «una vez cada tres semanas»; de hecho, no mantuvieron más relaciones sexuales desde que ella se quedó embarazada de Enrique (que supuso una decepción para el príncipe, que quería tener una hija).

«Al principio me llamaba todos los días, pero luego no me decía nada durante tres semanas», contaba sobre los arranques de su relación. También el Daily Mail publicó la transcripción de unas grabaciones hechas por la princesa en 1991 donde hablaba de cómo la presión de ese romance le provocó bulimia y ansiedad. «Recuerdo la primera vez que me provoqué ese mal. Estaba emocionada porque pensaba que era un modo de aliviar la tensión», decía. La bulimia comenzó una semana antes del compromiso. Mi marido puso una mano en mi cintura y dijo: ‘Un poco gordita por aquí ¿verdad?’. Eso disparó algo en mí”, se escucha a Diana en las cintas. «La primera vez que me midieron para el vestido nupcial tenía 73 centímetros de cintura. El día que me casé, medía 60 centímetros», relata. También cuenta cómo durante la boda estaba buscando a Camilla Parker-Bowles entre los invitados y sobre cómo se sintió «la chica más afortunada del mundo». Una impresión que cambió rápidamente, en su luna de miel en Balmoral: «Estuve muy deprimida, y traté de cortarme las venas con cuchillas de afeitar. Llovió, llovió y llovió».

Diana, en su entrevista con Martin Bashir en la BBC en 1995.
Diana, en su entrevista con Martin Bashir en la BBC en 1995. CORDON PRESS

En una serie de cartas que salieron a subasta en 2016 la princesa hablaba de lo que más quería en el mundo: sus hijos. «Los chicos se encuentran bien, están disfrutando del internado aunque Enrique no para de meterse en líos», relataba. En otras, anteriores, también hablaba de la relación de los pequeños: «Guillermo adora a su hermano menor y pasa todo el tiempo encima de Enrique con un sinfín de abrazos y besos, y apenas deja que los padres se acerquen». «La reacción que se ha producido por el nacimiento de Enrique y las muestras de cariño que hemos recibido nos han desbordado a mí y a Carlos», explicaba.

Un amor que duró más allá de la muerte y quedó reflejado en su testamento, que se puede consultar en una web autorizada por el Gobierno británico. Su legado, con un patrimonio valorado en 19 millones de euros y que se ha revalorizado hasta los 34, fue a parar a manos de sus hijos. Guillermo recibió su parte en junio de 2007, cuando cumplió 25 años. Más tarde, en 2014, cuando Enrique cumplió 30 años, recibieron sus objetos personales, entre ellos su traje de novia. Un gesto que dice más que todas las palabras.

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