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Monseñor Pérez Lavado: Solo con humildad se pueden soslayar el agobio y la hostilidad

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Monseñor Enrique Pérez Lavado
Durante la homilía de la Santa Eucaristía de este Domingo XIV del tiempo ordinario, el Obispo de Maturín Monseñor Enrique Pérez Lavado, exhortó a los fieles a celebrar el amor de Cristo por medio de la palabra. Destacó que a través del evangelio “Dios nos invita a situarnos en el grupo de los que lo escuchan y reciben desde la humildad”. Subrayó que solo con la fe y la esperanza en Dios es que se pueden soslayar el agobio y la hostilidad que produce la realidad pesada y aplastante de nuestros días.

De este modo, la humildad fue el mensaje principal de la eucaristía cuya primera lectura, tomada del libro del profeta Zacarías, anuncia a Jerusalén la entrada del Mesías y lo presenta como el que ha vencido y viene victorioso, pero su victoria no viene ni del poderío, ni de la fuerza de la violencia, sino de su condición humilde y pacífica. Es así como el evangelio invita a los fieles a ser humildes de corazón como virtud fundamental del cristiano. “Jesús es el Mesías humilde y pacífico, que desbarata las caballerías (los ejércitos), haciendo que reine la paz de un extremo al otro de la tierra”, resaltó el Obispo.

En tal sentido, el evangelio de este domingo señala que Dios revela su reino a los humildes y pequeños. Monseñor Enrique Pérez Lavado recalcó que en aquellos tiempos, Jesús declaró como a sus primeros destinatarios a “los pobres de Yahvéh”, que en hebreo son llamados los “anawin” (cf. Mt. 5, 3-5). Haciendo referencia a quienes las injusticias de los poderosos los han despojado de todos sus bienes materiales, morales y espirituales, dejándolos literalmente en las manos de Dios.

Monseñor explicó que la única riqueza y seguridad de los “anawin” estaba en Dios, sólo en él estaba su fortaleza, porque Dios se declara siempre en favor de los pobres y los que sufren; así nos lo recuerda el salmo responsorial: “El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan”, argumentó.

Tiempos de fe inquebrantable

El Obispo contrastó el mensaje del evangelio con la aturdidora realidad actual y recordó que Dios siempre se hace presente a través de la fe de los más pobres y humildes. Hizo referencia a Moisés, David, la Virgen María y San José, todos humildes y sencillos quienes fueron la opción preferencial de Dios quien revela su mensaje sólo a los que aceptan y reciben su palabra como gracia. A quienes son sencillos y pobres de corazón ante el misterio del Reino de Dios que los desborda y los fascina.

“Para poder contemplar la mano de Dios en nuestra vida – en medio de todo lo que estamos viviendo-, para poder captar la bondad del Señor, para poder rezar, para poder vivir con el optimismo y la esperanza que viene de la fe –que tanta falta nos hacen hoy en día-, hay que tener un corazón sencillo, humilde y austero” sostuvo Monseñor Enrique Pérez Lavado durante su homilía.

Añadió que “en este mundo globalmente amenazado de muerte y oprimido por el sufrimiento de la enfermedad que nos acosa. En una situación social, económica y política de humillación, impotencia y opresión, en la cual vivimos agotados bajo un permanente estrés, los versículos finales del evangelio de este domingo resuenan como un grito potente que nos transmite paz; la paz del espíritu que tanto necesitamos para no caer en el abismo de la desesperanza”.

Inspirado en la segunda lectura tomada del capítulo 8 de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos, invitó a los fieles a “invocar al Espíritu Santo ya que nos permite enfocar de forma diferente la vida, nuestras ocupaciones; incluso los trágicos momentos que vivimos quedan iluminados por la alegría la esperanza y la paz que vienen de nuestra fe”.

De esta manera, y en palabras de Monseñor Enrique Pérez Lavado, el Señor Jesús nos revela y comparte su comunión con el Padre. Desde la situación en que nos encontremos, abrámonos a él. Dejémonos cobijar por su corazón “manso y humilde”, para que hallemos el reposo y la verdadera paz.obispo,

RugsUSA WW

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