Inicio Opinión Maestro: ¡su música vivirá para siempre!

Maestro: ¡su música vivirá para siempre!

Muchos ya han destacado su extensa obra, reconocimientos y logros; yo prefiero recordar y reconocer su sensibilidad humana, sencillez y humildad.

102
0
Compartir

Son justos quienes hacen actos de benevolencia. También los  que conciben la amistad como un valor. El maestro Abreu fue uno de ellos.

Hay una realidad que se ha evidenciado y que hemos notado con el sensible fallecimiento del maestro Abreu, que este ha sido el único hecho que ha logrado unir a todos los venezolanos en un solo criterio, coincidiendo en cuanto a la magnitud de la obra dejada y por la cual será bien recordado nuestro querido José Antonio Abreu Anselmi.

Muchos ya han destacado su extensa obra, reconocimientos y logros; yo prefiero recordar y reconocer su sensibilidad humana, sencillez y humildad; su visión de futuro y su acertado trato hacia los olvidados.

Con disposición, risueño semblante, la mejor voluntad y de una manera siempre agradable ejecutó su obra, se hizo Maestro de Maestros en un mundo sumamente difícil. Enfocó su obra y se esforzó  para llegar adonde había pena y desolación, adonde nadie quiso, ni supo llegar, llenando de esperanzas a miles de desasistidos a quienes también les brindó un oficio y una profesión pero, por encima de todas las cosas, jamás descartó, ni discriminó a nadie. Aquél que creía en él, conseguía una oportunidad y un espacio, de acuerdo a sus habilidades, procurando en todo momento que nadie quedara por fuera en el intento.

El maestro no era propenso al enojo, al contrario siempre avizoro los mejores momentos con una visión de construir una nueva idea y la logro. Tampoco abuso de su inteligencia que era superior.

Ejerció el aprendizaje familiar con integridad y valores. Su formación y el ejemplo de su entorno sentaron las bases para su recto actuar.

A pesar de saber que no dependía de él, el  poder terminar su obra, se esforzó para conseguirlo y lo logró. Trabajó siempre sin esperar recompensa alguna; en su mundo venidero estará en el sitial de los “justos entre las naciones”, las características de hombre justo y sabio, pocos la logran, no depende del dinero ni del poder, es algo superior, divino.

El Maestro jamás aminoró su ritmo a pesar de que, momentos hubo personas que no le comprendieron y que otros no pudieron seguirle, su objetivo sin embargo estaba muy claro; nadie más lúcido de lo que él era.

Al final la vida para los seres humanos se convierte en un acto de renuncia; por lo general, lo más duro suele ser no poder despedirse, pero en este caso lo más difícil ha sido el tener que despedirnos de una persona a quien pretendimos que fuese inmortal.

Maestro: su música seguirá sonando; ¡Gracias, en nombre de la humanidad! Su obra es historia y futuro.

davidbittanobadia@gmail.com

RugsUSA WW

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here