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Madre: Una lección de amor incondicional

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Las madres dejan cada día una huella que solo destila amor.

Este domingo, 10 de mayo, se celebra el día de las madres, una fecha muy especial para todos los monaguenses y para la familia venezolana, en un año inusual, porque esta fiesta se desarrolla en medio de la pandemia.

El amor de las madres es la expresión más pura e incondicional, es algo tan grande que en verdad es muy difícil de describir porque ellas por más trabajo y responsabilidades que tengan, siempre encontrarán ese momento ideal para cuidar, orientar y velar por sus hijos.

Desde que lo tienen en el vientre, en la dulce espera, al aguardar con mucha ilusión que sus criaturas nazcan, antes de recibirlos en este mundo. Entre sus brazos comienza esa íntima relación, una especie de aventura sin fin, que va más allá, incluso hasta de la muerte.

Ellas se preparan como nadie. Siempre recuerdo a la mejor del mundo, mi mami, Gladys de Velandia. Su digno ejemplo de amor, disciplina y bondad es algo que inculcó en cada uno de sus hijos.

Criar con la misma dedicación a 10 hermanos no fue una tarea fácil. Ella dedicó su esfuerzo al hogar que forjó donde todo siempre estaba impecable y donde ella fue la reina. Cuando llegaban los bebés, uno tras otro, eso daba gusto. En fin, era otra época.

Desde la alimentación de los más pequeños hasta la hora del baño, y la atencíón permanente para los niños desde la primera edad, el ir a la escuela, luego al liceo y después a la Universidad, de su mano era algo fuera de serie.

Una vez fueron creciendo y todos mis hermanos, de paso seguiditos, ella junto a mi papá, José trabajaron muy duro y se esforzaron por convertir a nuestra familia en un modelo a seguir y convertir hoy por hoy, a todos los hijos en hombres y mujeres de bien.

Una fecha como el día de las madres siempre era especial. Las flores para mami en casa nunca faltaban, al igual que una apreciada torta y un exquisito almuerzo. También le encantaban las gladiolas y los claveles.

Siempre recibía las tarjetas de todos y cuando ya estábamos más grandes, numerosos regalos. Sin embargo, lo que más le importaba era que estuviésemos pendientes así como ella estaba de todos y cada uno de nosotros.

Fue una orientadora formidable, una administradora exitosa, en fin, una mujer que fue bella y fabulosa, más por dentro que por fuera, como de otra galaxia. De esas madres cuyo molde es único.

Cuando falleció mi papá, demostró firmeza y entereza como bastión de la familia. Al pasar 10 años, ella también partió a otro plano justamente un día de las madres y por ello es imposible que en una fecha como esta no venga a mi mente el recuerdo de su despedida.

Hoy ella sigue viviendo en mi corazón, en cada acción y en cada paso que doy como se quedó sembrada para siempre, en cada instante de mi vida y sé, que en la de todos mis hermanos y quienes tuvieron la dicha de conocer a una mujer y sobre todo, a una madre como pocas.

Tus abrazos y tus besos siempre me harán falta. Atesoro todas las alegrías y hasta los momentos más difíciles, donde estuviste y estarás presente, porque vas conmigo como mi compañera de sueños, aquellos que compartimos y que por fortuna, vimos convertidos en realidad.

Por eso te voy a seguir amando hasta el infinito cada vez que salga el sol y hasta que se oculte y mi corazón deje de latir, con la única ilusión de algún día volverte a ver.

 

A las madres siempre hay que honrarlas porque lo merecen. De manera pues que quienes las tienen, es el momento de decirles ese Te amo que tanto valoran y que se quedará para siempre en sus vidas de parte de todos los seres que las adoran. ¡Feliz día de las madres!

RugsUSA WW

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