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La rutina del maturinés se esfumó durante la cuarentena

Persiste la preocupación de los católicos, ya que la cuarentena coincidió con la Semana Mayor y por primera vez no podrán participar en las distintas tradiciones.

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Las calles lucen una soledad inusual.

En un día común suena el despertador, marca las 6:00 am. y el maturinés de a pie sale a la calle a jugar a la suerte para tomar el primer bus y llegar a tiempo a su trabajo, universidad o para realizar cualquier diligencia.

Su día se mueve entre múltiples actividades y solo al final de la tarde, cuando tiene un respiro, acude a los supermercados y panaderías a realizar las compras necesarias para preparar la cena y la comida del día siguiente.

Cuando cae el sol acostumbra a reunirse con vecinos y amigos para conversar sobre los temas del día, tomar un café e inclusive compartir con su pareja, degustar un helado de vasito de los que vende la vecina o los perros calientes que expenden en la calle.

Todos los miembros de la familia tienen rutinas distintas, pero la mayoría coincide en que las tardes y noches son dedicadas para resolver asuntos personales y disfrutar de lugares y momentos especiales dentro o fuera de sus comunidades.

Esta rutina se mantuvo por años, pero en menos de 15 días cambió totalmente, por la aparición del coronavirus en Venezuela, virus que se originó en China y de forma veloz se propagó por el mundo, causando la muerte de más de 58 mil personas y otro millón de habitantes en más de 180 países está contagiado, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante esta grave situación el Ejecutivo nacional implementó medidas de prevención para evitar la propagación, decretando una cuarentena social y colectiva que se replicó en todos los estados de la nación.

En Monagas la medida fue acatada de inmediato. En la capital del estado, Maturín, el aislamiento social generó un choque entre el miedo de padecer la enfermedad y la movida rutina de sus pobladores, porque ya no podían continuar con su vida cotidiana.

Inmediatamente se restringe el horario para transitar en el casco central de la ciudad donde se encuentra el epicentro de la actividad económica.

Esta es la zona más concurrida de la Sultana del Guarapiche, pero desde el primer día de cuarentena la soledad se apoderó de sus largas y soleadas calles.

Desaparecieron informales, las colas en las paradas, grupos concentrados en espacios comunes y cada vez reinaba un ambiente desolado, asegura Reina Rengel, habitante de la calle Azcúe de Maturín.

Poco a poco las medidas de prevención fueron más severas por la presencia de nuevos casos y la rutina del maturinés sufría más cambios.

Entre el miedo, la zozobra y haciendo de tripas corazones, los maturineses se vieron obligados a cambiar sus proyecciones diarias.

Suspensión total de las actividades laborales y académicas, lo que sugiere que ya no es necesario madrugar para agarrar el bus; los expendios de alimentos solo trabajan mediodía y el resto de los comercios cerraron temporalmente, confirmando que ya no pueden compartir como acostumbraban.

Adicionalmente, después de las 2:00 pm. está prohibido transitar por el centro de la ciudad, además fueron canceladas las reuniones en el frente de las casa con los vecinos; actividad que ya es parte de la cultura local, dejando un mensaje claro de que deben permanecer en el interior de sus viviendas.

Agenda cambiada

Estas contundentes restricciones incidieron en la modificación de la agenda diaria, porque las 24 horas del día ya no avanzarían rápido como en un día común.

Desde el 14 de marzo del 2020, los jefes del hogar luciendo el nuevo accesorio, tapabocas, solo salen a la calle a comprar alimentos, medicinas o trabajar en las áreas autorizadas, mientras que los demás miembros permanecen en casa reinventándose para cubrir todas las horas del día y no caer en el estrés y aburrimiento típico por el repentino cambio de sus costumbres.

Convivencia familiar
La rutina del maturinés se ajustó a la situación sanitaria por la que atraviesa el país, en más de un 90 por ciento, dejando de lado parte de la cultura que cada individuo adoptó, según sus obligaciones e intereses y rescatando la convivencia familiar por más tiempo que el acostumbrado, así lo afirman jóvenes y amas de casa.

Arturo Vallenilla, estudiante, asevera que ahora su día transcurre entre leer, dormir, revisar las redes sociales y conversar por más tiempo con los miembros de su familia.

«Salimos solo cuando es necesario, usando tapabocas, algo atípico pero necesario para evitar contagios», precisó.

Por su parte Omaira Alemán, asevera que en su familia se levantan más tarde para recortar las horas del día y evitar caer en el caos.

«Buscamos la forma de distraernos en la casa. Inventamos juegos, elaboramos postres o platillos especiales. Descargamos películas y las disfrutamos en familia», detalló.

Asimismo, Santiago Rivas, enfatizó que la cuarentena permitió ofrecerle más tiempo a su casa y a la familia.

«Estamos atendiendo asuntos del hogar que habíamos pospuesto por las actividades diarias. Siempre buscamos la forma de distraernos para mantener la mente clara y fresca», afirmó.

Igualmente la cuarentena reafirmó la fe en Dios, pues cada día son más constantes las cadenas de oraciones que se elevan al creador para la sanación del mundo, erradicar el virus y retornar a la vida que llevaban anteriormente.

Sin embargo, persiste la preocupación principalmente de los católicos, ya que la cuarentena coincidió con la Semana Mayor y por primera vez no podrán participar en la procesión para venerar al Nazareno de San Pablo, pagar promesas o pedir nuevos favores.

Además no podrán sumarse a las tradicionales misas ni concentrarse en espacios públicos para hacer vigilias.

En ese sentido, estarán obligados a buscar alternativas en casa para mantener viva su fe y las manifestaciones religiosas en medio de esta contingencia sin arriesgar su salud ni la de sus familiares.

Ahora solo resta esperar cómo evoluciona el confinamiento y la evolución del coronavirus en Venezuela, aguardando que esta cuarentena proteja la salud de la familia monaguense, al igual que en todo el país.

RugsUSA WW

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