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Hogares se convierten en cementerios de artefactos imposibles de reparar

Si reparar un electrodoméstico es complicado, adquirir uno nuevo es definitivamente imposible porque ni tres años de trabajo alcanzan para ello.

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Una fortuna cuesta reparar equipos de sonido, televisores, lavadoras y demás electrodomésticos.

La reparación de electrodomésticos resulta imposible debido a los elevados costos de los servicios técnicos que no bajan de los 45 ó 50 dólares, dependiendo de la falla que tenga el equipo, lo que representa al menos 10 salarios mínimos en Venezuela.

Manuel Martínez, ciudadano, comentó que lleva casi un año sin distracción en su casa desde que su televisor LED de 32 pulgadas se dañó.

“Resulta abrumador preguntar cuánto cuesta la reparación porque ni la revisión es posible pagar. Todo el mundo cobra todo en dólares, pero los salarios son en bolívares y no se pueden cubrir esos costos”, comentó.

Usuarios manifiestan haber convertido sus viviendas en un cementerio de artefactos por la imposibilidad de reparar los mismos. Y en talleres ubicados en el centro de Maturín, se puede constatar que hay lavadoras, televisores, ventiladores, microondas y aires acondicionados, entre otros arrumados cuyas revisiones cuestan 10 dólares, pero las reparaciones están muy lejos del bolsillo del ciudadano común.

“Las personas traen los artefactos y pagan la revisión, pero son pocos quienes cancelan la reparación porque los repuestos son costosos, sean nuevos o de segunda mano. Nuestra política dicta que, si transcurrido un mes el cliente no retira su artefacto, no tiene derecho a reclamo”, explicó Luis Marín, técnico de refrigeración.

Si de aires acondicionados se trata, un kg de gas para poner en funcionamiento un equipo de ventana o tipo Split cuesta 10$, la mano de obra entre 10 y 15$ y si se daña el compresor, pieza fundamental, cuesta 110$ reponerlo. Sin duda, toda una hazaña en tiempos de crisis económica e intenso calor.

Imposibles de reemplazar

Si reparar un electrodoméstico es complicado, adquirir uno nuevo es definitivamente imposible porque ni tres años de trabajo alcanzan para ello. Así lo considera, Génesis López, trabajadora y madre de familia que padece por no tener refrigerador.

“Tengo la nevera dañada desde diciembre y es un viacrucis lo que estoy viviendo. Me valgo de mis vecinos para guardar los alimentos perecederos, no puedo tomar agua fría y debo comprar comida casi a diario por no tener donde conservarla, es terrorífico y una nevera nueva cuesta mínimo 120$ una burla total para un trabajador”, relató.

Ante este panorama, los usuarios afectados y técnicos esperan que en un corto plazo en Venezuela el salario recupere su valor para reemplazar los artefactos dañados y tener una mejor calidad de vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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