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Guaco: La Súper Banda zuliana que es orgullo de Venezuela

La invitación nuevamente es para el próximo 21 de diciembre para que los monaguenses bailen hasta el amanecer con la Súper banda de Venezuela, Guaco.

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Guaco despide el 2019 con su show el 21 de diciembre en el hotel Tibisay de Maturín.

“La Súper Banda de Venezuela”, así es conocida dentro y fuera del país la agrupación Guaco, producto del particular sonido que ha distinguido su andar por la música por más de cuatro décadas.

La historia de la banda se remonta al año de 1961 cuando un grupo de adolescentes se reunieron en Maracaibo, capital del estado Zulia, ubicado al occidente del país, para conformar un grupo de gaitas, ritmo típico de la región. Lo que comenzó como una experiencia juvenil de a poco se transformó en un sólido grupo musical.

Si bien la gaita marcó su génesis, la creatividad musical de los pioneros, encabezada por los hermanos Aguado, apuntó a nuevas sonoridades. La fusión de ritmos como Latin Jazz, Pop, Rock, Funk, salsa, entre otros, fue macerando lo que se conoce actualmente como el “sonido Guaco”. Un género con sello propio, cuya principal característica es la constante evolución hacia nuevas sonoridades.

En su haber, Guaco contabiliza más de cincuenta discos, que lo convierte en el grupo con mayor producción del país. Es así como después de cuarenta años, son un icono de la música contemporánea venezolana, y referencia obligada dentro de la movida de la música latina. Hoy por hoy, no existe en Venezuela un grupo con mayor presencia que Guaco. La calidad de su música y la variedad de sus canciones han permitido la perpetuidad en el tiempo.

Conoce la historia de Guaco

Para los amantes de su contagioso ritmo, Guaco estará en Maturín, como regalo de Navidad y Fin de Año este 21 de diciembre en el Gran Salón Morichal del Hotel Tibisay. La siguiente es su historia, siempre marcada por el éxito

Primera etapa
(1962 – 1969)

A comienzos de la década de los sesenta, un grupo de jóvenes maracuchos  liderados por Alfonso Aguado comenzaron a reunirse y realizar los ensayos para conformar una agrupación gaitera.  En su mayoría, eran vecinos de la urbanización Sucre en el sector La Limpia de Maracaibo, que tocaban la gaita tradicional. Querían competir con los líderes del género en ese momento: Estrellas del Zulia, Rincón Morales, El Saladillo y Cardenales del Éxito. Se hicieron llamar: “Conjunto Estudiantil Los Guacos del Zulia”. El guaco  es un pájaro nocturno, una especie de lechuza blanca, que según la tradición marabina, al cantar anuncia la muerte. Estos jóvenes recurrieron a un símbolo tenebroso para llamar la atención y competir con otro conjunto de la misma vecindad llamado “Los trece pavosos”.

El  conjunto gaitero naciente logró grabar en 1964 su primer larga duración, con una modesta carátula en su primer vinilo, que tuvo poca aceptación en el público. Así comenzó la primera etapa del proyecto musical que ha marcado la historia contemporánea de la música venezolana: Guaco.

Alfonso Aguado “El Pompo” como lo llamaban sus hermanos, el hijo mayor de un destacado agente de seguros que amaba la gaita, ejecutaba el furro y tenía dotes de líder. Pronto se rodeó de talentosos gaiteros, que le garantizaron una buena calidad sonora en su incipiente agrupación. Se hizo de los servicios profesionales de Humberto “Mamaota” Rodríguez, músico caroreño que venía influenciado por la onda nueva de Aldemaro Romero. También de Maritza Morales, José Castillo, Alcides Bonilla, Tino Rodríguez, más tarde Mario Viloria y Heriberto Molina. Celestino “Tino”  el gran cantante barítono y saxofonista nativo del estado Falcón, Puerto Cumarebo, llegó a Maracaibo luego de formarse en la academia militar del estado Miranda, donde integró la banda marcial. Se hizo célebre con el Súper Combo Los Tropicales dirigido por Pepino Terencio, con cuyos integrantes grabó muchos temas que fueron éxitos nacionales.

Junto a estos líderes que rondaban todos por los treinta años de edad, estaba el adolescente Gustavo Adolfo Aguado León, nacido el 3 de noviembre de 1949, el hermano menor de Pompo, quien ya se proyectaba como un excelente solista, pero requería un permiso especial para actuar por ser menor de edad. En esta primera etapa, Guaco era un grupo de gaita tradicional, sin ningún elemento electrónico o ajeno a lo típico.

Segunda Etapa
(1970 – 1978)

Se inicia con la entrada a Guaco de Ricardo Portillo y Simón García, compositores y cantantes que habían triunfado con Los Cardenales del Éxito y con la agrupación de música criolla de Julio Francci Molina. Comenzaba la década de los años setenta, ellos gozaban de prestigio en la comunidad musical zuliana, de respeto por su probado talento.  Ricardo además, era un excelente cuatrista y un líder natural, nacido el 16 de octubre de 1944.

Simón Udón García por su parte era un compositor insigne y humorista que había estado con Los Tigres como figura principal y luego en los “pájaros rojos”. Simón nació en el barrio El Saladillo un 24 de julio de 1942 marcado por su nombre en homenaje a dos genios venezolanos: Simón Bolívar y el poeta Udón Pérez. Junto a estos dos titanes que entraban al conjunto, se mantenía Gustavo Aguado ya más maduro, más seguro como cantante. En esta segunda etapa, el arreglista emblema fue Nerio Franco, un poli-instrumentista que había tocado guitarra con Los Blanco. Franco era un maestro de las cuerdas, introdujo los primeros acordes de bossa nova y los montunos cubanos a los temas de la agrupación en ese decenio de los setenta.

Los tres líderes gaiteros, Ricardo, Simón y Gustavo, le dieron una imagen carismática al Grupo Guaco, como se denominaban en esos años. Sonaron temas en varias ciudades del país como: María la bollera, La clave, Juventud, Venite pa´ Maracaibo y Noche sensacional, un tema que unos años más tarde grabaría Cheo Feliciano acompañado por Papo Lucca para el sello “Vaya Record”.

Los Guaco empezaban a hacerse un nombre nacional y de un fuerte liderazgo local.

Los arreglos musicales los realizó Nerio Franco hasta el año 1975. Para el año 1976  la responsabilidad recayó en el joven pianista y director de orquesta José Luis García, quien había sido integrante de Los Larkings. A García lo acompañaba en la nueva aventura armónica Carlos Sánchez en el bajo y en la guitarra eléctrica Salvador Baglieri. Años después, José Luis conformó su propia agrupación y la llamó Carángano, con características de charanga cubana, que tuvo un marcado éxito en  el occidente   del país.

Tercera etapa
(1979 – 1984)

El  tercer período evolutivo lo marca la entrada del cantante Amílcar Boscán en 1979, un estudiante de la carrera de Derecho en la Universidad del Zulia, que en paralelo a sus estudios gaiteaba con grupos juveniles. Guaco cambiaba su fachada, aunque mantenía en su tren de solistas a  Portillo, Simón Udón, Gustavo y al flautista y saxofonista Frank Velásquez, y ahora se les unía el joven Amílcar; en un formato perduró hasta ese año 1979. Al año siguiente, en 1980, se produce una importante ruptura: luego de grabar el disco para esa temporada, deciden marcharse Ricardo Portillo, Simón García, José Luis García y Carlos Sánchez, el bajista, y se unen a una agrupación naciente llamada La Nueva Generación, donde  ponen a sonar varios temas. Ese año, Ricardo Hernández pasa de la percusión a la fila de los solistas, junto a Amílcar y Gustavo; dejando las congas para cantar sus temas, componer y llevar la batuta de los arreglos del grupo.

Los Guaco ahora estaban renovados, con Amílcar como figura principal, a quien habían captado en una actuación en la discoteca La Nuez, centro nocturno muy visitado entonces, regentado por el señor Soñé. Era una emblemática sala nocturna ubicada en la plaza Indio Mara, que presentaba los “mano a mano” entre Cardenales del Éxito y Guaco.

Cambiaba de sonido el Grupo Guaco, influenciado por el chimbangle, las tamboreras del Sur del Lago que tocaba Gran Coquivacoa, por el swing del septeto Los Blanco y el boom de la salsa que lideraban Joe Cuba, El Gran Combo de Puerto Rico, las  Big Bands de Tito Puente y Tito Rodríguez, y hasta la incipiente Fania All Stars. Revolucionaron el sonido de la época al ejecutar mambos a voces con el saxo alto y la guitarra eléctrica que ejecutaba Romer Quintero, en temas que no eran gaitas, sino tamboreras guaqueras. Este experimento fue lo que más tarde, cuando se trató mejor la armonía y se hizo la “pelota rítmica” (que en el argot musical significa el perfecto ensamble rítmico) de la tambora, batería, conga, charrasca y timbal, se denominó “sonido Guaco”.

Al grupo se anexa un talentoso cantante y bajista: Sundín Galué, que había tenido buenos  logros con Santanita, la agrupación gaitera polifónica, al lado de Gladys Vera, Cheo Beceira, Ramón Rosado, José Isea, Perucho Espinoza y Marvin González.  Sundín se encargaría de las gaitas progresistas que aún hacía Guaco y en especial, de los temas románticos. Sundín Maquiavelo Galué, nacido el 5 de noviembre 1956 y quien dejó su estancia terrenal el 22 de febrero de 2009, para la época sólo tenía 25 años de edad.

Todo lo anteriormente descrito dio motivos para que los más ortodoxos del género fuesen a las emisoras a condenarlos por propiciar “la muerte de la gaita”. Hasta realizaron foros en la Fonoplatea de Radio Popular 700AM.

Guaco sonó fuertemente con los temas de la dupla Boscán-Hernández y lograron ganar todos los premios, e inclusive discos de platino. Comienzan así las contrataciones en los lugares más importantes de Venezuela, con extensas giras.

En el año 1983 integran al grupo la sección de metales con la inclusión de la trompeta y el trombón, y enriquecen la percusión con la batería que ejecutaba Federico Pineda. Pasa al timbal Fernando Valladares. Siguen en las tamboras Johnny Flores y Luis Rincón y en la charrasca, instrumento que han mantenido hasta esta fecha, Alexis Moreno “El Muiño”.

Cuarta etapa
(1985 – 1988)

Al marcharse Amílcar Boscán en 1984, ya había obtenido su título de abogado en LUZ, y comenzó su exitosa carrera como salsero, con el mecenazgo del maestro Willie Colón. En sustitución de Amílcar entró Daniel Somaroó, un caraqueño nacido el 14 de marzo de 1963, que venía de actuar con la orquesta de salsa Jarana.  Daniel marcó el comienzo de la cuarta etapa evolutiva.

Se puso a las órdenes del compositor líder de la agrupación para ese momento, Ricardo Hernández, quien había terminado sus  estudios de solfeo y armonía en el Conservatorio “José Luis Paz” y en 1984 logró ingresar a la Universidad “Cecilio Acosta” para hacer la carrera de música y perfeccionar su arte de componer y arreglar temas.

Hernández, que fue el compositor del boom comercial de Guaco con temas como Pastelero, Billetero, Cepillao, A comer, Tú, Maracucha, Movidita; compone el tema Sentimiento Nacional, que se convierte en un gran éxito en todo el país.

Comienza a aparecer Guaco en todos los eventos importantes de la música popular, ya no sólo en navidad, porque ahora los jóvenes del decenio de los ochenta comenzaban a verlos como los creadores de un ritmo único: Guaco, la salsa de Venezuela.

Somaroó complementa perfectamente con su voz y rostro juvenil el cuarteto de cantantes que conformó al lado de Gustavo Aguado, Ricardo Hernández y Sundín Galué, con los coros de Romer Quintero.

Comienzan las extensas giras nacionales, los viajes discretos al exterior, las ventas bajan un poco, con respecto a las alcanzadas con “Un cigarrito y un café”  que fue disco de platino, pero mantienen un buen liderazgo con el apoyo de Sonográfica.

Ricardo se retira de Guaco por discrepancias irreconciliables con su compadre Gustavo Aguado. Comienza a grabar un álbum como solista, con temas en ritmo de salsa, todos de su autoría, que llama “El sabor del Maestro” con la tutela de El Negro Mendoza, veterano productor disquero de Caracas con muy buenas conexiones en el Caribe.

En esa cuarta etapa  los arreglos los realizó el destacado pianista Alirio Pérez, con una gran calidad, influenciado por Papo Lucca y sus arreglos en La Sonora Ponceña, pero no obtuvo el éxito comercial de Ricardo Hernández.  Alirio invita a formar parte de la banda al gran baterista Argenis “Archi” Peña y al bajista Nerio Quintero, perteneciente a la dinastía  de rock pionero del grupo Azúcar, Cacao y Leche, quien también se destacó con  el conjunto gaitero Blanco y Negro.

n esta etapa evolutiva se registra la  entrada de un joven solista, Nelson Arrieta, en el año 1987. Él venía de ser figura estelar de la orquesta Carángano y  antes había pertenecido a la agrupación gaitera Birimbao. Nelson, en paralelo a su trabajo como solista, cursaba la carrera de Comunicación Social en LUZ.

Arrieta, “El Pingüino”, nació el 4 de febrero de 1966 en el sector Fundación Mendoza de Maracaibo. Rápidamente colocó en los primeros lugares éxitos como: El Zapatero, Regálame tu amor, Sara, Atracción fatal,  El Reportero y Todo quedó. Estuvo en Guaco hasta el año 2003

Quinta etapa
(1989 – 2003)

Está marcada por la entrada de Luis Fernando Borjas, joven perteneciente a la dinastía Borjas de Cabimas, hijo de Beto Borjas miembro fundacional de Gran Coquivacoa, y  por tanto sobrino de Neguito, el gran cantautor, que comenzó a colaborar con Guaco desde la tercera etapa.  Junto a Luis Fernando, comenzó a destacarse como solista y excelente compositor Jorge Luis Chacín, quien ahora se maneja desde Estados Unidos con el nombre artístico de Chasín.

En 1987 se había despedido Daniel Somaroó para dedicarse a la animación en televisión y la publicidad. Pero ahora surgía este nuevo trío de solistas jóvenes al lado del líder vocal e  ícono guaquero: Gustavo Aguado, que algunos caraqueños llamaban el gordo Guaco”.

En esta etapa los arreglos musicales los realiza Juan Carlos Salas, excelente trompetista hijo del destacado músico Enrique Salas.

En el año 2003 sale Nelson Arrieta por diferencias ideológicas con el líder Aguado, luego de militar por 16 años en la banda, y se dedica por completo a desarrollarse como solista, faceta que había comenzado a cultivar bajo el patrocinio de Ricardo Montaner. Logra grabar con el sello del cantautor argentino-zuliano un álbum que sonó en las emisoras, sin mucho brillo comercial. Comienza su vida al lado de su grupo Iré y con la Orquesta Masters de salsa brava.

Sexta Etapa
(2004 – 2011)

Las composiciones del talentoso  Jorge Luis Chacín, quien venía de formarse en las orquestas Chékere y Carángano, logran darle otra cara al proyecto guaquero, adaptándolo al sonido que se acercaba al siglo XXI, haciendo una lectura de avanzada de los nuevos tiempos. Sus letras cargadas de poesía, con melodías casi de trova, remozaron el proyecto y le dieron a Guaco los primeros lugares  en el Record Report de Venezuela.

En esta  etapa de la evolución musical de Guaco, la imagen del grupo la encarnan tres solistas: Ronald Borjas, cantante cabimense, primo de los Borjas de Gran Coquivacoa; se mantiene Luis Fernando Borjas y el líder Gustavo Aguado.

El nuevo Guaco logra consolidar un liderazgo nacional, expande sus límites al sur de los Estados Unidos, específicamente en el estado de Florida, y parte de Europa.  Colocan en los primeros lugares temas como: Como es tan bella, Cómo será, El confesor, Detalle en falso, No la juzgue, La turbulencia, Sabe a Venezuela, Si fuera tú, bailo conmigo y Lo eres todo.

Para acariciar las reminiscencias y consentir a los guaqueros raigales, graban en el año 1999 un álbum de colección que titulan “Guaco, cómo era y cómo es” con una caricatura de Zapata por carátula, donde realizan un “remake” de sus grandes éxitos de los ochenta, con la asesoría de Fernando Valladares, músico testigo de tres etapas evolutivas de la agrupación.  Es importante destacar que en esta producción de 14 tracks en total, 9 son de la autoría de Ricardo Hernández, lo cual nos habla de su visión de éxito  como compositor.

Con las voces actuales y con arreglos que recordaban los originales pero con la nueva dotación de un saxo, una trompeta y un trombón, este CD antológico logra rescatar los temas que llevaron a la agrupación a escalar un sitial nacional y versionarlos con el actual sonido de la banda, una amalgama de jazz, son, timba  y tamborera que sólo acepta una definición: el Sonido Guaco, que cuenta con dos instrumentos de percusión típicos gaiteros, la tambora y la charrasca; y tres instrumentos de la percusión afrocubana, el timbal, el bongó y la tumbadora; más la batería al estilo ska, y el guajeo del piano y la guitarra, con la base del bajo y la estelaridad de la sección de vientos, al estilo de Rafael Ithier y su escuela del sabor boricua, El Gran Combo con un saxo tenor, dos trompetas y un trombón.

Los compositores que marcan esta quinta etapa son Jorge Luis Chacín, Nano Silva y José Alfonso Quiñones y es la etapa que vive actualmente Guaco, esa marca musical extendida por todo el Caribe, que ha logrado grabar al lado de Gilberto Santa Rosa, Kiara, Karina y Proyecto M; y que también ha realizado giras con el salsero Luis Enrique, Barbería del Sur y Glenn Monroig, ganándose el respeto del gremio de salseros y jazzistas de Latinoamérica. Este período podríamos demarcarlo desde el año 2003 hasta nuestros días.

Guaco ha evolucionado con la égida de Gustavo Aguado, quien ha sido el líder visionario que ha permanecido en las seis etapas descritas, el denominador común de los seis períodos, impulsando a Guaco a cambiar constantemente de piel para no perder vigencia, convirtiéndose en un proyecto musical eternamente joven y vanguardista. Guaco, bandera sonora de Venezuela, está simbolizado por el tridente de Poseidón (para los griegos) o de Neptuno (para los romanos), el dios del Mar, asociado a caballos, ya que se representa en un carruaje saliendo del mar, tirado por briosos potros al mando con su tridente como símbolo de poder. El tridente guaquero también ha sido símbolo de poder creativo,  un instrumento  de lucha en  su larga batalla musical, hasta ahora, coronada de victorias.

En la actualidad, los integrantes de Guaco con su sonido original son el líder Gustavo Aguado junto a Luis Fernando Borjas, Diego Rojas y Mark Meléndez, quienes presentan una inmensa renovación al incluir los temas del Guaco de siempre.

La invitación nuevamente es para el próximo 21 de diciembre para que los monaguenses bailen hasta el amanecer con la Súper banda de Venezuela, Guaco, en el Gran Salón Morichal del Hotel Tibisay, en definitiva, el mejor regalo para cerrar el 2019 en grande.

RugsUSA WW

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