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El proceso de la crisis

Se acepta pero no se maneja un enfoque que permita entender con precisión el tamaño y las características de nuestra crisis, si se desconoce su origen.

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Se acepta pero no se maneja un enfoque que permita entender con precisión el tamaño y las características de nuestra crisis, si se desconoce su origen.

Lo que abunda son las simplificaciones periodísticas. O los absurdos textos de las redes que solo destilan en el tema frivolidad, ignorancia y odio.

Hay fragmentación pues cada actor toma un aspecto y desde allí se atreve a hacer propuestas imprácticas, cuyo corolario es sacar al Presidente y luego cambiar el modelo de políticas vigentes por otro. Falacias

Es claro que nuestra crisis actual tiene una historia y orígenes que están frente a nosotros. Escaso nivel de liderazgo. Antecedentes: el carmonazo, Altamira, la huelga petrolera, Capriles, Ortega, Rosales, Leopoldo, la salida, Mud, etc..

Cada evento ha tenido un líder, y éste ha jugado su papel sin visión de futuro. Se concluye que todos estuvieron presentes pero no sabían como entender la realidad y menos como dar orientación a la faena que tenían que enfrentar.

Evoluciona todo hasta llegar a la crisis que habitamos. Cuyo liderazgo se ha tornado justamente como el principal problema. Caso excéntrico, Julio Borges. Nos llevó al clímax. Fue capaz de pedir lo absurdo. Que se invada a Venezuela. Ignominia de Borges ratificada y apoyada por Guaidó. En límite absurdo va a arrodillarse a los presidentes de países vecinos para pedirles que intervengan.

Obvio y todos lo entienden. Se pide que los sustituyan. La crisis llega al clímax de declararse incapaces de gobernar y deciden repudiar su nacionalidad y esencias hoy se les ve como metecos errantes que burlan su matriciado.

Deambulan con su crisis moral y su traición a cuestas. He allí el verdadero y profundo sentido de la crisis que vivimos. Descubrir un liderazgo que no sabe que ideología sostener y menos por donde comenzar a hacer.

El reto es o comenzamos a recuperar nuestro sentido de país y espacios que hemos cedido al mundo exterior, o esto se lo llevan los demonios.

La única vía posible. Única. No existe otra para solucionar la crisis. No hay solución mágica. Como pedirle a Maduro que abdique. O llegue de noche una invasión militar y mañana todo está listo. Todos son sueños falsos. El único camino que nos queda a todos es negociar. Dejen de seguir esgrimiendo excusas contra los oponentes. Es inevitable negociar

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