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Crónica: ¿Robo o venganza?

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Las balaceras son habituales en Costo Arriba, al noreste del municipio Maturín.

Los habitantes de este poblado ni siquiera se inmutan cuando escuchan que alguien detona un arma de fuego; por lo que le restaron importancia al tiroteo que ocurrió la noche del pasado lunes 23 de octubre.

Los residentes no hicieron el mayor esfuerzo para salir de sus casas para curiosear y ver qué ocurría, pues en esos momentos solo pensaron en resguardar sus vidas.

Hubo uno de ellos decidió hacer lo de siempre: Llamar al servicio de emergencias 171, pero al igual que en otras oportunidades, nadie contestó la llamada.

El tiroteo de esa noche pasó como los demás, por debajo de la mesa para los cuerpos de seguridad.

Tanto fue así que el cadáver de Alexander Antonio Tillero Brito fue encontrado -casi 12 horas después que recibió múltiples impactos de bala- no por la Policía sino por los vecinos que pasaron caminando por la calle donde vivía.

Alexander residía solo; tenía 38 años.

Su cuerpo tenía múltiples impactos de bala, varios de ellos en las piernas, según dijo la familia mientras esperaba la entrega del cadáver en la morgue del Hospital Universitario “Dr. Manuel Núñez Tovar”.

Además del homicidio, estaban consternados por otros dos aspectos. El primero de ello, explican, es la falta de respuesta de los cuerpos de seguridad, que no atienden las llamadas de las comunidades cuando quieren denunciar un hecho y la segunda, es la tardanza en el levantamiento del cuerpo.

Cuando el cadáver fue encontrado por las residentes, los vecinos supieron que el tiroteo de la noche anterior correspondía al ataque del cual fue víctima Alexander.


El crimen

Eran las 7:00 de la noche del 23 de octubre cuando los vecinos escucharon una ráfaga de tiros, así que la familia presume que fue a esa hora cuando asesinaron al hombre. Especulan que sus agresores lo llamaron para que saliera y Alexander al levantarse de la cama recibió varios tiros.

La versión explicada a los allegados por los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), da cuenta que los homicidas abrieron fuego desde la ventana, pues en los vidrios se evidencia el paso de los proyectiles.

Alexander salió por la puerta trasera y fue allí donde le dispararon varias veces.

Una cuñada explica que en el examen forense, realizado por funcionarios del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses, se asentó que le dispararon con dos tipos de armas.

El cadáver tenía balazos en las piernas y otras partes. Tres de los balazos eran de un arma y otros tres de otra, lo acribillaron sin contemplación.

El hombre cayó tendido sobre la arena, donde fue hallado por los vecinos.

Su casa estaba desordenada y cuando la familia llegó no estaban sus pertenencias. La ropa había desaparecido, al igual que su teléfono celular; los deudos no saben si fueron los homicidas quienes se llevaron sus enseres o si fueron los habitantes de la zona los que prácticamente desmantelaron el hogar.

Los dolientes supieron sobre el crimen, porque un amigo, quien reside en Aguas Claras, pasó por Costo Arriba y se enteró del asesinato de un hombre llamado Alexander.

Tras hacerles el comentario, los allegados salieron hasta la vivienda del pariente y lo encontraron muerto. En el sitio supieron que los vecinos intentaron comunicarse varias veces con el 171 sin poder reportar el homicidio.

Uno de ellos fue en búsqueda de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana para que fuesen ellos quienes dieran parte a la Policía.

A las 4:30 de la tarde, del 24 de octubre, se presentó una comisión del Cicpc para levantar el cadáver que yacía sobre un terreno empapado por la lluvia.


Hipótesis

La familia Tillero Brito espera que sean los cuerpos de seguridad quienes confirmen cuál es la hipótesis, pues por cómo encontraron la casa piensan que se trata de un robo, pero no descartan una posible venganza, pues Alexander en fechas pasadas sostuvo una discusión con un hombre, quien intentó asesinarlo.

Los allegados saben que el implicado en ese hecho es un ex funcionario de la Policía del estado Monagas, quien le habría propinado una puñalada que lo llevó a la emergencia del Hospital Manuel Núñez Tovar en julio.

Quieren que el cuerpo detectivesco tome en cuenta esta versión durante el proceso investigativo, pues consideran que es un elemento importante.

Esperan tener buenas noticias en los próximos días, aunque están claros que las investigaciones de homicidios tardan meses, incluso años, en este país pues son pocos los funcionarios los que están a cargo de estas en el Cicpc.

Solo exigen justicia, además de mayor patrullaje policial en la zona noreste de la capital monaguense, pues no solo se cometen homicidios sino que los atracos y los hurtos se dan a cualquier hora del día.

RugsUSA WW

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