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Crónica: Delincuencia organizada

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Sus noches no son tranquilas. De hecho no saben lo que significa dormir sin sentir temor de lo que pueda ocurrir después que nadie queda en las calles.

Todos se conocen y saben quién es quién, por ello es que todos guardan silencio después de cada tiroteo. Aunque no solo por esto deben permanecer callados, cualquier indicio de que se ha cometido un delito es una señal obligada de silencio.

Brisas de Venezuela es una de las comunidades más deprimidas en Maturín y pertenece a la parroquia Alto de Los Godos, donde el mes pasado se registraron dos de los 13 asesinatos a balas.

Es un sector donde las calles son de tierra y la mayoría de las personas habita en ranchos levantados con láminas de zinc y uno que otro con bloques. Es una comunidad con deficiencias en los servicios básicos.

Quienes residen allí aseguran que la ley del más fuerte ha hecho que no todos se sientan seguros de transitar a cualquier hora del día.

Sus vecinos se han cansado de pedir seguridad, patrullaje en específico, para así bajar los delitos y tener un poco de respiro.

No es fácil hablar de lo que hace días pasó en una de sus calles.

El rumor de que la Policía había sacado a ocho personas de una casa corrió como pólvora y todos hablaban a medias de lo que había ocurrido:

-Faltan más.

Eso es lo que se atrevió a contar un vecino, quien al conversar con La Verdad de Monagas prefirió mantener el anonimato porque su integridad podría correr algún peligro.


Banda

El 9 de septiembre, un grupo de funcionarios de Polimaturín tomó por sorpresa Brisas de Venezuela, que según explica el testigo está ubicada al finalizar La Invasión de La Puente.

Ese día fue el resultado de un trabajo de investigación y seguimiento de un grupo de personas que andaban en malos pasos.

Además de la fuerte presencia policial, la persona recuerda como un intercambio de disparos asustó a los vecinos, quienes salieron a resguardarse en sus hogares para evitar que una de las balas los alcanzara.

Afortunadamente, no hubo heridos de ningún bando.
La Policía del estado Monagas informó que sujetos intentaron impedir que los funcionarios avanzaran en la patrulla.

Los hombres eran perseguidos y en el vehículo llevaban un cargamento de dinero en efectivo, que desde hace más de un mes está escaso no solo en Maturín sino en el resto del país.

En el intento de que los uniformados no los alcanzaran, dos policías fueron agredidos.

Pero, al ser alcanzados la Policía se percató de que el traslado de dinero era mayor al que esperaban.

El efectivo era transportado en varias cajas de cartón, como simulando que era alguna mercancía, y también iba en un tambor verde.

El hallazgo llevó a los funcionarios a inspeccionar una casa, donde fue encontrado otro lote de papel moneda de distintas denominaciones: 500, 1000, 20, 50 y 100 bolívares.

Polimonagas confirmó que se trataba de un grupo hamponil dedicado a la comercialización de dinero en efectivo.

Tras el conteo de la evidencia se confirmó que el octeto tenía un total de 6 millones 679 mil bolívares en efectivo, distribuido de la siguiente manera: 478 pacas de billetes de 500, 134 pacas de 1.000, 400 de 20, 160 de 50, y 266 de 100.

Por el hecho fueron apresados Manuel Alejandro Pérez (23), Antonio José Prado Centeno (26), Jean Carlos Rafael Alejo Hernández (26), Mauricio Alexander Ramírez (28), Luis Miguel González Peña (25), Yudelys del Carmen Pasedo Guerra (21), Olga Patricia Onofre Rosillo (33) y Luis Argenis Guerra (33).

Polimonagas informó que a Guerra lo buscaban por los delitos de droga, lesiones personales, porte ilícito de arma de fuego, homicidio calificado como alevosía y resistencia a la autoridad.


Otra versión

En Brisas de Venezuela saben que no se trata de una banda dedicada a la comercialización ilegal de la moneda venezolana. Están seguros que se trata de una organización hamponil implicada en casos de robos y homicidios en la ciudad.

El habitante entrevistado asegura que los atracos eran perpetrados en casas ubicadas en aquellos sectores donde habitan personas con elevados ingresos económicos, aunque los de medianos también.

Supuestamente, los artículos que sacan de los inmuebles son vendidos en dinero en efectivo y este es usado para el pago de quienes participan en la banda, pero esto es algo que no ha sido confirmado por los cuerpos de seguridad.

El hombre sabe que esto ocurre porque lo ha visto en reiteradas oportunidades y lo único que desea es que los otros integrantes del grupo delictivo sean detenidos. Se trata de otras 20 personas las que permanecen sueltas.

Mientras la Policía confirma esta hipótesis, el Ministerio Público comisionó a la Fiscalía Quinta para que procese a los ocho detenidos.

 

RugsUSA WW

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