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Crónica | Acosador

Gladys Gisela Martínez (27) fue asesinada por quien fuera su pareja sentimental durante años. El hombre es acusado, además, de simular su muerte

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Acosador y monstruo.

Esas fueron las palabras que usó la familia de Gladys Gisela Martínez para definir al culpable del asesinato de la joven, de 27 años, quien murió ahorcada por quien fuera su pareja sentimental durante años.

Las calles de Doña Menca 3, parroquia Boquerón de Maturín, se alborotaron con su crimen la mañana siguiente al hecho: El 26 de noviembre de 2017, cuando fue encontrado su cuerpo debajo de una cama, en su casa.

Lo que causó consternación entre la familia fue saber que el autor intelectual del homicidio, presuntamente, simuló su muerte para huir de la zona. Ahora, en la comunidad la gente no para de hablar sobre lo que podría haber pasado por la mente del hombre cuando la asesinó.

Esa acción, quizá símil de una novela, también destrozó e indignó a su círculo familiar, que se ha encargado de contar la realidad de los hechos, pues Renzo Jesús Cortez debe ser detenido por las autoridades policiales cuanto antes: Es un peligro para las mujeres, afirman los allegados.

Renzo la tomó con sus manos y las apretó con tanta fuerza, que la dejó sin aliento. Ella no pudo defenderse y falleció viendo el rostro de su victimario.

 

Antes del crimen

Gladys fue firme. Ya le había dicho a Renzo que la relación no funcionaba, que debía terminar pues no se sentía cómoda con su forma de actuar, su trato hacia ella se tornó violento y por cualquier cosa peleaba, tenía celos enfermizos.

“Cuando la escuchaba hablar por teléfono, Renzo pensaba que lo hacía con un hombre y que mi hermana le era infiel, algo que no era cierto. Mi hermana solo tenía amigos, como los puede tener cualquier persona”, afirma su hermana a través de una llamada telefónica con La Verdad de Monagas.

Quizá Renzo Jesús acostumbraba a hacerle escenas similares, pero ella fue poco explícita cuando él se excedía. Días antes del crimen, se habían separado por un altercado, que llevó a la víctima a dormir con su madre en su cuarto para evitar confrontaciones. El hombre le había pedido quedarse dos semanas mientras se resolvían los pendientes previos a un viaje.

Resulta que Renzo planeaba irse a las minas a trabajar, pues renunció a una contratista de Pdvsa porque el salario no le alcanzaba para cubrir con sus gastos. Gladys accedió y se salió de la habitación que compartían.

En el tiempo que estuvo desempleado se dedicó a hacerle la vida imposible a la víctima, afirman los allegados.

El sábado 25 de noviembre, Gladys acordó con unos amigos salir en la noche. Su morocha salió antes con unos conocidos y la dejó en la casa, arreglándose. La mujer le había pedido a su mamá que dejara la puerta de su habitación abierta para dormir con ella, pues “ya no quería estar al lado de su ex pareja”, refiere la hermana.

Mientras ella se alistaba, Renzo entró a la habitación, discutió con ella y no la dejó salir… Pero antes del fatal desenlace, se encargó de que su hijo de 11 años no estuviera en el hogar, por ello lo llevó a la casa de una hermana de su abuela para que pasara la noche.

Sabiendo que era imposible que lo encontraran, el hombre la asesinó con sus manos y para cerciorarse que sus amigos no llegarían a buscarla, tomó su celular para contestar un mensaje en el que le preguntaban si estaba lista.

“No voy a ir. Voy a dormir”, algo así decía el mensaje que, presuntamente, escribió Renzo desde el celular de la mujer.

 

La confesión

Apenas amaneció, la madre de Gladys notó que no había llegado a la casa. Asustada, comenzó a preguntarse dónde estaba su hija.
Tomó su celular y marcó varias veces el número de su hija, incluso el de él. Tras insistir, Renzo contestó para decirle: “Maté a tu hija y te la dejé debajo de la cama. Cuida a mi hijo”, recuerda la hermana.

En ese momento comenzó la desesperación. El hallazgo del cuerpo los dejó helados. Jamás pensaron que el hombre hablaba en serio.

Cuando se supo sobre la muerte de la joven al mismo tiempo corrió el rumor sobre el supuesto ahorcamiento de Renzo Jesús. Los vecinos no hacían más que hablar sobre el homicidio suicidio; pero pronto la familia se encargó de desmentir el hecho.

Piensan que quizá lo hizo para despistar a los cuerpos de seguridad, pues había confesado su crimen aunque ha sido visto merodeando por la casa de su familia en Los Jabillos, también en la parroquia Boquerón.

El temor de ellos es que Renzo quiera salir del país, pues tiene dos hermanas en España. Además, ningún allegado a él se ha acercado hasta la residencia de Gladys ni siquiera para dar las condolencias por su muerte.

«Hubo una sobrina que quiso acercarse como para preguntarnos si podían ir hasta el sepelio, pero mi mamá pidió decirles que no quería verlos», recuerda la doliente.

En la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) saben sobre la confusión que se generó ese domingo en Boquerón. A la directiva les parece extraño cómo ocurrieron las cosas y ya realizan las pesquisas para dar con el responsable, así como lo han pedido sus seres queridos.

Esperan tener resultados pronto, uno que le dé la certeza a la familia de Gladys que el hombre ya no es una amenaza para las mujeres.

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