Predecir lo que va a suceder el nuevo año es un ejercicio de imaginación y deducción de alto calibre cognoscitivo. Exige conocer la realidad y la dinámica que la acompaña. Saber de buena tinta el comportamiento de los principales actores políticos. Si se quiere, olfatear el desenlace de cada coyuntura y rastrear con fina intuición el desenvolvimiento de cada trama, maniobra o componenda. Estar al tanto de las opiniones o posturas de los grupos políticos, sus argumentos y escala de valores. Sus objetivos y visiones. Crear escenarios a futuro demanda un adiestramiento delicado de objetividad y ética de gran valor moral y profesional. La credibilidad en el pronosticador juega papel fundamental en la influencia que estas predicciones tienen en las opiniones y conductas. En la Grecia antigua, el Oráculo de Delfos era un templo del dios Apolo al que la gente iba para conocer el futuro. Sus predicciones tenían influencia en las decisiones que tomaban los dirigentes.

Manipular a la opinión pública
En Venezuela, algunos pronosticadores buscan manipular a la opinión pública. Sus escenarios futuros y vaticinios están detrás de las preguntas hechas por las personas interesadas en las cuestiones de poder y de la relaciones entre los distintos factores de la gobernabilidad: ¿qué va a pasar? ¿Qué nos depara el futuro? ¿Hacia dónde va el país? En general, hay una relación directa entre el pronóstico y el deseo personal. Algunos poseen determinada intensión. Andan tras el objetivo de influenciar comportamientos y desarrollos de planes. Como si fueran el “Oráculo de Delfos” pretenden tener influencia en la toma de decisiones de los actores políticos y en la opinión pública. También los hay, y es necesario decirlo, aquellos que basan sus predicciones en serios y sesudos análisis de la situación política. Que demuestran profundas destrezas para internarse en las cambiantes y accidentadas confabulaciones de la compleja y no siempre entendida política.
5E y 10E claves para la ilegitimidad
La “realpolitik” como se vislumbra y concibe para el 5E tiene que ver con las estrategias de cada grupo u organización política. La oposición pondera esta fecha como crucial para alcanzar la ilegitimidad del gobierno, habida cuenta que ese día finaliza el presente periodo constitucional del presidente de la República. Desconoce por lo tanto las elecciones a presidente realizada el 10 de mayo pasado. Para la fecha 5E próximo el campo opositor tiene programada una serie de actos, entre los cuales destaca la instalación de la Asamblea Legislativa, elegir la directiva y realizar actos que le hagan perder legitimidad a Maduro. Internacionalmente, se prevé que algunos países latinoamericanos (Grupo de Lima) retiren sus representantes diplomáticos como señal de no reconocimiento al gobierno. Algunos sectores opositores han pedido declarar vacante el cargo y elegir nuevo presidente que sería el electo presidente de la AL, tal como lo norma la Constitución.
Mientras, desde el otro campo, las elecciones del 10 de mayo fueron reconocidas por el Poder Electoral (CNE) y todos los poderes públicos y parte de la oposición. Sostienen, que la Asamblea Legislativa por sentencia del TSJ, se encuentra en desacato y sus actos son nulos. El presidente Maduro se juramentará en la Asamblea Nacional Constituyente o en el TSJ. El Poder Ejecutivo cumplirá sus actos protocolares y los partidos de gobierno organizan una manifestación colectiva de respaldo. Puestas así las cosas el poder y la fuerza está en manos de Maduro.
2019 sin cambios sustanciales
A todas estas, ¿cuál es nuestro pronóstico para el 2019, en la Venezuela política? Francamente, no veo cambios sustanciales; para desgracia de los venezolanos. Seguirá la batalla con las mismas armas, en los mismos campos, intenciones y objetivos. A no sea que se produzca un imponderable al cual no tenemos hasta hoy una visibilidad concreta. No hay luz al final del túnel y andamos a oscuras alumbrados por nuestra propia linterna de aspiraciones y esperanzas. Golpe de Estado militar es más un deseo que una realidad objetiva. Una intervención militar extranjera la vemos lejos de las condiciones actuales de la geopolítica regional y mundial. Sinceramente, no observamos al gobierno en un proceso de transición, “quiebre” o en terapia. Aunque la gente ve y oye lo que quiere. Cómo decía Aristóteles “La única verdad es la realidad”. Lo demás pudiera inscribirse en las páginas de la mitología moderna venezolana.
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