Inicio Opinión La avaricia rompe el saco

La avaricia rompe el saco

Hay, por ejemplo, quien señala los robos de medicamentos y otros insumos en el Seguro Social del estado Táchira.

183
0
Compartir

¿Qué pasó? Con el sentido solidario, la honestidad, la simpatía y la ética de una
población cuya esencia es conocida en otros contextos externos, justamente por todo lo contrario a lo que
ahora se estila.

El llamado bachaqueo es un procedimiento trasladado de su práctica con los productos alimenticios a todo aquello que sea de uso imprescindible de todos en la vida cotidiana de cualquier mortal. Los facinerosos compran por bulto los insumos, para esconderlos y revender al detal a precios desorbitantes; no les tiembla la mano al momento de llevar a cabo la estafa ya sea a su mamá, los vecinos, amigos y el que se les cruce por el medio.

Hay, por ejemplo, quien señala los robos de medicamentos y otros insumos en el Seguro Social del estado Táchira, de parte de empleados de la misma institución, y en lo cual están implicados hasta médicos, y es solo un ejemplo a mano.

Negar medicamentos indispensables, incurrir en delitos de corrupción con el mayor desparpajo, ignorar al prójimo sin contemplaciones no corresponde a conductas de la esencia sencilla, amorosa, de nuestra gente. Gente bonita con disposición al intercambio, ansiosa por comunicar un acto de colaboración.

Frente a informaciones como estas un sentimiento de desilusión y enojo nos invade y nos preguntamos, cómo se han ido desarrollando conductas que ponen en riesgo la vida de la gente, y peor: en circunstancias de enfermedades tan graves como el cáncer y otros males de cercana intensidad.

Sin embargo, podemos encontrar a quienes son la otra cara de la moneda. Ese que desde su entorno, es solidario, y por esencia evocamos aquello que escribiera el poeta Aquiles Nazoa para cerrar su Credo: “Creo en la amistad como el invento más bello del hombre”. Y aparece la vecina que te lleva esencia de vainilla y polvo de hornear para que hagas la torta del cumpleaños, o el que te pasa gasolina del tanque de su carro (a duras penas), por si tienes una emergencia, o quien te imprime gratis la hoja que necesitabas para la asistencia de la clase, o te guarda un paquete de caraotas negras del último reparto,” porque me acordé  de ti”, o quien pone los puntos sobre íes, como Asalia Venegas, y recuerdan “que los fusiles no empreñan”.

El hecho es que “la avaricia rompe el saco”, aun cuando ahora no sé si pueda considerarse que cada venezolano nace con una arepa bajo el brazo.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here