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Guerra de precios: ¿un callejón sin salida?

La tenacidad y la constancia del Gobierno Revolucionario desde la llegada al poder en 1999 del Comandante Hugo Chávez, ha tenido su costo y muchas pérdidas irreparables.

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Marco Tulio Arellano.

Mientras el Presidente Nicolás Maduro afirma que se encuentra “obstinado” al referirse al minimalismo y a la ineficacia de muchos funcionarios públicos, también califica a la corrupción como un cáncer el cual carcome a toda la sociedad y que rebasa los límites de la tolerancia.

Esta reflexión del Primer Mandatario nacional en voz alta, también representa una clarinada para toda la sociedad y a ella se suma el círculo vicioso en el cual se ha convertido la guerra de precios que afecta a todo el pueblo venezolano.

Pudiéramos pensar que son muchas las causas que acorralan al Estado venezolano y a ello se suman los acontecimientos políticos y económicos de los últimos meses y más si sumamos a ellos, las maniobras políticas de la oposición y los ataques geopolíticos impulsados por el “Cartel de Lima” y por la administración de Donald Trump.

“No es concha de ajo” lo que hemos tenido que soportar los venezolanos en los últimos años, por el sólo hecho de buscar en el concierto de las naciones del mundo una salida independiente y una vía hacia el socialismo como sistema de gobierno para el pueblo bolivariano.

La tenacidad y la constancia del Gobierno Revolucionario desde la llegada al poder en 1999 del Comandante Hugo Chávez, ha tenido su costo y muchas pérdidas irreparables entre las cuales pudiéramos incluir la propia vida del líder de la Revolución, el “Comandante Supremo”.

A pesar de todas las amenazas y del cerco generado contra el pueblo venezolano por los enemigos internos y externos, el Plan de la Patria prosigue su curso y se orienta a su cumplimiento, en especial con el inicio de un nuevo período de Gobierno del Presidente Nicolás Maduro para el período 2019 – 2025.

Las maniobras de la oposición no se han hecho esperar y la aplicación de un guion basado en la estrategia utilizada por el imperialismo norteamericano y europeo contra el Gobierno de Muamar el Gadafi en Libia, ya ha dado sus primeros pasos a través de un líder sacado del sombrero de un payaso de circo, como lo representa el presidente de la Asamblea Nacional en desacato, Juan Guaidó.

En verdad los venezolanos ya hemos perdido la capacidad de asombro ante los ataques puestos en marcha contra nuestro país y los cuales apuntan a desestabilizar el Gobierno venezolano. Buscan crear un gobierno paralelo por parte del imperialismo norteamericano y sus títeres de la oposición en Miami y los países liderados por Colombia  en el “Cartel de Lima”.

La realidad ha seguido mostrando una escalada por parte de los enemigos de la Revolución Bolivariana y los estragos se estrellan contra los bolsillos del pueblo venezolano para rendirlo por hambre, como estrategia de una guerra que cruza los umbrales de la desesperación y nos llevan a la misma “obstinación” asomada por el propio Presidente Nicolás Maduro.

“La paciencia – dice mi madre Eloísa – tiene un límite” y ello está ocurriendo en el seno de la sociedad cuando en el día a día, el pueblo busca en los anaqueles de los auto mercados, supermercados y bodegas de las ciudades de todo el país los alimentos, medicamentos, productos de limpieza y todos los demás productos necesarios en el quehacer de la familia venezolana a precios inalcanzables.

Es inverosímil el ataque despiadado al que hemos llegado por parte de los especuladores y de los enemigos del pueblo con los precios del mercado. Es una locura lo que ocurre allí y la impotencia se apodera de todos los consumidores, al rebasar los límites de la lógica y de los falsos costos de producción de los productos.

-¿Hasta dónde vamos a llegar? – nos preguntamos todos los venezolanos de cualquier signo político, al ser sometidos a un atraco sin pistola todos los días a la hora de comprar los productos de primera necesidad.

La búsqueda de apoyo en las instituciones del Estado y de las autoridades o instituciones creadas para tal fin no aparece por ningún lado y pareciera que estamos ante una sociedad de cómplices.

No podemos sólo obstinarnos ante el ataque de los enemigos de la Revolución Bolivariana. La respuesta debe venir de algún lado y si es verdad que “en guerra avisada no muere soldado”, en esta guerra de precios los venezolanos debemos alzar las banderas del boicot.

Guerra es guerra y ya es hora de que nos defendamos. Ya es tiempo de que nos liberemos y encontremos luz en este callejón sin salida al cual nos han conducido los enemigos de la Patria y del pueblo venezolano.

Debemos identificar al enemigo y para ello el Estado no debe permanecer inerte o como convidado de piedra. El Gobierno no puede estar a espaldas del pueblo sino acompañarlo en la defensa de su subsistencia y de su seguridad alimentaria.

Más allá de la Sundde (organismo desaparecido) y de los Clap que no llegan puntualmente o de los estériles esfuerzos que hace el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro con los aumentos del salario mínimo y  los “bonos de la Patria” convertidos en sal y agua.

El pueblo espera una verdadera solución porque ya llegamos al llegadero…¡Ya basta!

¡

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