Al participar en las elecciones regionales ha hecho lo correcto la Mesa de la Unidad Democrática, por más dudas legítimas que existan y las que se quieren sembrar, y se sembrarán, tanto desde cierto extremismo como desde el propio CNE. Igual que cuando no concurrió a las de la llamada constituyente.

No hay contradicción sino coherencia, pues apuntan en la misma dirección. Defender la Constitución cuyo cumplimiento es garantía de convivencia para todos los venezolanos sin divisiones, sin exclusiones, sin discriminaciones. La elección de gobernadores está en la Carta Magna, como lo están el Estado federal y descentralizado, las competencias estadales y el cargo de jefe del Ejecutivo regional. En cambio, quien puede convocar una Constituyente es el pueblo soberano, y el 348 dice quiénes pueden pedírselo, que es muy distinto.

El poder, que después de diferirlos y convertirlos en tema de negociación política, como si la norma constitucional fuera de cumplimiento opcional y dependiera de su concesión, optó por adelantar los comicios, imponiendo un calendario de obligatorio cumplimiento que ponía a dar carreras, sin fijar la fecha cierta de la votación que hoy sigue imprecisa y mezclándola con la llamada constituyente, dando así la impresión de que participar en una cosa supone aceptar la otra. Además, se le aliña con requisitos constitucional y legalmente inexistentes, como la tal “carta de buena conducta” –irónica en labios de su proponente– o una especie de juramento “de acatamiento a la constituyente” que inventó el responsable del Ejecutivo. O el truco de no elegir consejos legislativos y así mantener la actual correlación que, salvo en Amazonas, le favorece, porque atiende a una realidad vieja que se quedó muy atrás. Todo, obviamente, para ahuyentar a la unidad de participar y para dividir al mayoritario pueblo que quiere cambio.

Como la táctica no ha dado resultado porque la unidad no ha caído en ella y las encuestas dicen que los ciudadanos tampoco, no se pueden descartar nuevas argucias, incluso la de inventarse algún pretexto para posponer indefinidamente la convocatoria, porque no es que las vayan a perder todas, pero es evidente que las que lograran ganar sería por muy poco.

En la breve campaña que viene la fórmula es clara: unidad, discurso nacional con sentido de cambio político como vía para el cambio económico y social, y defensa de la Constitución para salvar la descentralización.

@AveledoUnidad

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