En su discurso ante la Asamblea Constituyente el pasado 24 de mayo, el presidente Maduro instó a su equipo de gobierno a “no quedarse contemplando, como si la vida fuera inamovible y no tuviera una dinámica permanente”. Así los llamó a “seguir profundizando” y buscar lo nuevo que se requiere para avanzar, sin conformarse con lo ya logrado. Específicamente, mencionó a la educación y habló de lo nuevo que hace falta en la educación pública y hacia/con las maestras y los maestros. Se trata de un enfoque obligado si se gobierna para construir una sociedad justa y de avanzada: no estancarse, repitiendo las mismas políticas año tras año, sino ir siempre evaluando para de allí desarrollar algo superior.

En educación pudiéramos hablar de acciones como revisar y mejorar los textos de la Colección Bicentenario. Igualmente, enriquecer el contenido de las computadoras Canaima, fortalecer la preparación docente para su uso, y cuidar su correcta distribución. Por otra parte, las instituciones universitarias de preparación docente se están vaciando de estudiantes: hay que actuar al respecto. ¿Y cómo marchan los programas de formación avanzada del profesorado?, ¿qué puede corregirse en ellos? Vinculado con todo lo anterior, ¿cómo lograr que cada día la calidad de las actividades de aula sea mayor y vayan desapareciendo las rutinas pobres que poco enseñan? Además, la crisis golpea a las y los escolares: ¿cómo asegurar de modo constante su buena alimentación en el plantel? ¿Qué medidas tomar para evitar su inasistencia y aun su deserción? En fin, hay mucho por hacer en educación, e innovar es una necesidad.

Sin embargo, no puede ignorarse que las palabras de Maduro se expresan en medio de una fuerte crisis: económica, política, social y ética. Y que su gobierno es el principal responsable de ella, si bien no el único. Este no es un país estancado, sino que marcha hacia atrás de modo acelerado. ¿Cómo parar esa caída y volver a marchar hacia adelante? “Lo nuevo” hace falta sobre todo en la política económica. Y hasta ahora solo vemos más de lo mismo. Convendría oír a economistas partidarios del socialismo que difieren de lo que se está haciendo y tienen otras propuestas. Las viejas cartillas, neoliberales o seudoizquierdistas, no funcionan.

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