En 1941, un día como hoy, 13 de septiembre, apareció Acción Democrática en la vida pública nacional, con el mitin celebrado en El Nuevo Circo de Caracas, en el que, entre otros oradores, intervinieron Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco y Rómulo Betancourt.

Nótese que dije “apareció”, no dije “nació”. Y es que, en realidad, antes de su presentación pública de aquel día, ya Acción Democrática existía. Su ancestro genealógico  se remonta a tiempos anteriores. El antecedente inmediato fue su primer tránsito vital clandestino, entre 1936 y 1939, con el nombre de PDN, Partido Democrático Nacional.  Antes, había conocido su primer exilio, cuando en marzo de 1931 se suscribe el histórico Plan de Barranquilla y se forma Ardi, Agrupación Revolucionaria de Izquierda. Y, como escribí en un artículo publicado hace tiempo en El Nacional, aún antes de Ardi, ya existía Acción Democrática, metida en la entraña del pueblo venezolano.  Por eso, afirmé entonces que,  después de escarbar en lo hondo del alma popular, Rómulo Betancourt y sus esclarecidos compañeros  encontraron  que tenían en  sus manos  a Acción Democrática, por lo que puede decirse, no que la fundaron, sino que la descubrieron.

Se tuvo el acierto de vestirla con el traje doctrinario de la socialdemocracia. Se apartó el socialismo marxista, cuya inviabilidad quedó demostrada  medio siglo después con su implosión en la Unión Soviética y sus satélites. Y se asumió la postura ideológica de la socialdemocracia (como el chavismo ha dañado la palabra “socialismo”, se ha dejado de usar el sinónimo “socialismo democrático”). En su propuesta de organización del individuo en sociedad, lo que es una necesidad  por ser el hombre el “animal político” que nos describió Aristóteles, la socialdemocracia plantea, en lo político el pluralismo ideológico y la libre actuación de las diversas corrientes de opinión,  en lo económico la concertación democrática del Estado y el mercado, y en lo social una justa distribución del ingreso entre las diversas clases de la población.

En el ejercicio del poder, Acción Democrática cumplió con sus postulados doctrinarios y programáticos. Le devolvió al pueblo su soberanía, que permanecía secuestrada, con el establecimiento del sufragio universal, directo y secreto; con el impulso a una economía mixta evidenció que no son incompatibles la acción pública y la iniciativa privada; y  mediante decididas políticas de educación, salud, empleo y seguridad social  elevó el nivel de vida de los venezolanos.

Acción Democrática, el partido cumpleañero de hoy, brega de nuevo por la democracia y la libertad, ahora ausentes.

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